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Tiempo de conversión

El anuncio de la renuncia del papa se da justo para el inicio de la Cuaresma, tiempo de conversión y para reforzar la fe. Veámoslo así.
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El papa renuncia y saltan las críticas a los católicos, al catolicismo, a la figura del papa. Empieza a circular rumores y teorías del porqué da la renuncia. A unos católicos les hace dudar de su fe, mientras que a otros se las refuerza.

La mayoría de la gente que tiene menos de 35 años de edad conocía hasta hace poco solo un papa: Juan Pablo II, una figura tan reconocida y tan querida en todo el mundo. Su muerte conmocionó al mundo entero, no solo a los católicos.

En 2005 se dio la elección de Benedicto XVI en medio de algunas críticas por su pasado. En el poco tiempo que estuvo el pontífice al frente de la Iglesia se reunió con mandatarios y visitó Cuba.

No creo que la renuncia del papa sea razón para que la fe flaquee. Está establecido que puede pasar; claro, es un hecho que no sucede desde hace casi 600 años, pero el canon 332 del Código de Derecho Canónico establece: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”.

Como católicos no debemos de dudar de nuestra fe debido a la renuncia del papa, sino debe verse desde la perspectiva de la fe. El anuncio de la renuncia del papa se da justo para el inicio de la Cuaresma, tiempo de con versión y para reforzar la fe. Y así debe de aprovecharse este hecho, como un nuevo nacimiento de la Iglesia católica.

Ser papa, aunque es un liderazgo, es diferente al poder que tiene cualquier otro mandatario. Ser papa es ser el encargado de todas las ovejas de Dios. El papa es el representante de Cristo en la Tierra. No cualquiera acepta ese reto.

La inmensa responsabilidad que cae sobre los hombros del papa, una persona que ha sido elegida por Dios, pero que no deja de ser un hombre con fragilidades. Benedicto XVI tiene ya casi 86 años de edad, está enfermo y cansado, casi sin fuerzas, como él mismo ha dicho.

Benedicto se debe únicamente a Dios y si en sus más íntimas conversaciones él le ha dicho que es hora de apartarse, hacerlo demuestra su responsabilidad con la Iglesia y muestra su humildad.

Todavía no se puede medir la dimensión y las consecuencias de esta renuncia. A un papa lo elige Dios mismo. Los cardenales y las circunstancias que les rodean son los instrumentos de Dios. Y sin duda se elegirá a un papa sabio y prudente para poder enfrentar los retos de este mundo cambiante.

El anuncio de la renuncia del papa se da justo para el inicio de la Cuaresma, tiempo de conversión y para reforzar la fe. Veámoslo así.

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