Lo más visto

Revistas  / septimosentido SÉPTIMO SENTIDO

Una fábrica de belleza donde los “santos” hacen milagros

El miss Venezuela es un tema país. La inversión promedio para que una mujer participe es de $32,000. En un país en crisis económica, la cifra se antoja inalcanzable. Pero no está lo suficientemente lejos como para renunciar al sueño de la corona. Así, aparecen los patrocinios oscuros, los “santos”.
Enlace copiado
Ganancias.  Las modelos que logran ser elegidas como candidatas, aunque no ganen ningún concurso, pueden cobrar hasta 10 veces más después de participar.

Ganancias. Las modelos que logran ser elegidas como candidatas, aunque no ganen ningún concurso, pueden cobrar hasta 10 veces más después de participar.

Enlace copiado

En Venezuela hay muy pocas certezas. En uno de los países más violentos del mundo, nadie sabe si llegará vivo a su casa, si conseguirá comida o encontrará el medicamento necesario para sobrevivir. Sin embargo, hay una figura que se mantiene casi inamovible, escondida detrás de escarcha y stilettos con altura de Pirineos: el Miss Venezuela.

Desde 1952, fecha de su creación, este concurso forma parte de la idiosincrasia nacional. La noche del certamen las ciudades se paralizan, las redes sociales se inundan de comentarios y en los sueños infantiles aparece con frecuencia la corona hecha de cristales austríacos, madreperlas japonesas y circones de piedra rusa. Puedes estar de acuerdo o no, pero igual te enteras; aunque sea solo de lo que aparece frente a las cámaras.

 

Lee también

Comentarios