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Una imagen terrible en el celular de Marta Raquel

Luis Fernando Ayala, de 16 años, fue secuestrado, torturado y asesinado. Su cadáver apareció el 18 de febrero. Era integrante del Movimiento Ambientalista Santabarbarense (MAS) en la aldea de Gualjoquito, en el noreste de Honduras. Su familia vincula el homicidio a su participación en las protestas contra el presidente Juan Orlando Hernández, en el contexto de la crisis poselectoral abierta tras las elecciones del 26 de noviembre. Marta Raquel Hernández, líder del colectivo en la comunidad, ha tenido que refugiarse, mientras que otros cinco jóvenes están sometidos a medidas de protección por parte del Estado.
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Una imagen terrible en el celular de Marta Raquel

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Marta Raquel Hernández, de 25 años, guarda una imagen terrible en la memoria de su celular. La tomó el 20 de febrero pasado. Es la última fotografía que pudo hacerle a Luis Fernando Ayala, su primo de 16 años, parte de la familia, a pesar de que su padre nunca lo reconoció. La instantánea obliga a apartar la mirada. En ella aparece el cadáver del joven, le faltan las manos y su rostro ha sido desfigurado. Marta Raquel tomó la fotografía cuando acompañó a los padres de Nando, que es como conocían al chaval asesinado, a reconocer el cadáver.

Fue la única que pudo tomar antes de que un policía le impidiese el paso y le advirtiese que no puede retratarse el escenario de un crimen, a pesar de que existen medios de comunicación que han convertido la escena de los asesinatos en su principal reclamo comercial. Hernández muestra el celular en el patio de su casa, una humilde vivienda ubicada en la comunidad de Gualjoquito, municipio de Gualala, departamento de Santa Bárbara, en el noreste de Honduras, a tres horas y media en carro desde Tegucigalpa. Un mes después de la entrevista, la joven ya no se encuentra en el domicilio en el que ha pasado toda su vida. Ella es una de las integrantes del grupo de apoyo al Movimiento Ambientalista Santabarbarense (MAS). Tiene miedo de ser la próxima víctima.

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