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La Asociación de Ciegos de El Salvador, en el barrio San Miguelito, ofrece una alternativa para capacitarse en el manejo de tecnología. La institución ayuda a sus pupilos a destacar en el manejo de computadoras y cómo darles mantenimiento.
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Recorrido. Mariano Velásquez perdió la vista a los 20 años de edad. “Recuerdo el amanecer y el correr del agua de los ríos”, afirma. En 1992, junto otras personas no videntes, fundó la Asociación de Ciegos de El Salvador.

Recorrido. Mariano Velásquez perdió la vista a los 20 años de edad. “Recuerdo el amanecer y el correr del agua de los ríos”, afirma. En 1992, junto otras personas no videntes, fundó la Asociación de Ciegos de El Salvador.

Un experto.  Alejandro López, de 35 años, es el encargado de capacitar en recursos tecnológicos, entre otras tareas, a los usuarios. López ha recibido capacitaciones desde los 15 años dentro y fuera del país. Entre los conocimientos que ofrece está el mantenimiento de computadoras.

Un experto. Alejandro López, de 35 años, es el encargado de capacitar en recursos tecnológicos, entre otras tareas, a los usuarios. López ha recibido capacitaciones desde los 15 años dentro y fuera del país. Entre los conocimientos que ofrece está el mantenimiento de computadoras.

Todavía en uso.  Antes de recibir una donación de impresoras, el material lo sacaban con máquinas de escribir para ciegos como esta. Aunque el aparato está en desuso, para algunas tareas pequeñas todavía sirve.

Todavía en uso. Antes de recibir una donación de impresoras, el material lo sacaban con máquinas de escribir para ciegos como esta. Aunque el aparato está en desuso, para algunas tareas pequeñas todavía sirve.

Apoyo.  Ángela Cruz, de 28 años, es madre de Suyen Beltrán, de 11 años. Beltrán es ciega y cursa quinto grado en una escuela del cantón Changallo, en Ilopango. Al ser de escasos recursos, se aboca a la asociación para obtener el material didáctico. En este caso, pidió una hoja con distintos verbos en inglés y también una hoja con relieves del cuerpo humano.

Apoyo. Ángela Cruz, de 28 años, es madre de Suyen Beltrán, de 11 años. Beltrán es ciega y cursa quinto grado en una escuela del cantón Changallo, en Ilopango. Al ser de escasos recursos, se aboca a la asociación para obtener el material didáctico. En este caso, pidió una hoja con distintos verbos en inglés y también una hoja con relieves del cuerpo humano.

Método por medio de la voz. “Matemática y computación son las clases que más me cuestan”, dice Montano, quien sueña con ser locutor de radio cuando crezca. En la asociación le obsequiaron unos audífonos, indispensables para sus clases de computación. Para poder hacer uso de las computadoras, se les tiene que instalar un programa para les guíe, por medio de voz, sobre qué hacer.

Método por medio de la voz. “Matemática y computación son las clases que más me cuestan”, dice Montano, quien sueña con ser locutor de radio cuando crezca. En la asociación le obsequiaron unos audífonos, indispensables para sus clases de computación. Para poder hacer uso de las computadoras, se les tiene que instalar un programa para les guíe, por medio de voz, sobre qué hacer.

Insuficiente. “Quiero estudiar Administración de Empresas”, dice William Alexánder Hernández.  Además de ser buen estudiante, practica la natación. Sin embargo, la institución le ofrece material limitado para su educación. Pocas escuelas en el país cuentan con los recursos o el personal capacitado para atender a personas con discapacidad tanto visual como auditiva.

Insuficiente. “Quiero estudiar Administración de Empresas”, dice William Alexánder Hernández. Además de ser buen estudiante, practica la natación. Sin embargo, la institución le ofrece material limitado para su educación. Pocas escuelas en el país cuentan con los recursos o el personal capacitado para atender a personas con discapacidad tanto visual como auditiva.

Espacios.  La asociación de ciegos también cuenta con un ciber, donde las personas pueden ir a elaborar su material educativo e incluso pasar momentos de ocio. El precio es de $0.25 la hora.

Espacios. La asociación de ciegos también cuenta con un ciber, donde las personas pueden ir a elaborar su material educativo e incluso pasar momentos de ocio. El precio es de $0.25 la hora.

Costos y beneficios.  “Nos falta recursos, pero con lo mínimo trabajamos”, dice Velasquez. Cada material que ocupa es de alto costo. La asociación subsiste por medio de colaboraciones de ONG y convenios con el Ministerio de Educación. Atienden alrededor de 50 personas ciegas en instituciones de todo el país.

Costos y beneficios. “Nos falta recursos, pero con lo mínimo trabajamos”, dice Velasquez. Cada material que ocupa es de alto costo. La asociación subsiste por medio de colaboraciones de ONG y convenios con el Ministerio de Educación. Atienden alrededor de 50 personas ciegas en instituciones de todo el país.

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También les enseña a usar y sacar provecho de los teléfonos inteligentes. Asimismo, les dotan con material didáctico en braille por medio de impresiones de libros y documentos. Un aproximado de 50 estudiantes de todas partes del país se capacitan en la institución. Muchos de ellos reciben becas, que les permiten mantenerse competitivos y activos en el mercado laboral.


Un experto.  Alejandro López, de 35 años, es el encargado de capacitar en recursos tecnológicos, entre otras tareas, a los usuarios. López ha recibido capacitaciones desde los 15 años dentro y fuera del país. Entre los conocimientos que ofrece está el mantenimiento de computadoras.



Costos y beneficios.  “Nos falta recursos, pero con lo mínimo trabajamos”, dice Velasquez. Cada material que ocupa es de alto costo. La asociación subsiste por medio de colaboraciones de ONG y convenios con el Ministerio de Educación. Atienden alrededor de 50 personas ciegas en instituciones de todo el país.


Todavía en uso.  Antes de recibir una donación de impresoras, el material lo sacaban con máquinas de escribir para ciegos como esta. Aunque el aparato está en desuso, para algunas tareas pequeñas todavía sirve.


Apoyo.  Ángela Cruz, de 28 años, es madre de Suyen Beltrán, de 11 años. Beltrán es ciega y cursa quinto grado en una escuela del cantón Changallo, en Ilopango. Al ser de escasos recursos, se aboca a la asociación para obtener el material didáctico. En este caso, pidió una hoja con distintos verbos en inglés y también una hoja con relieves del cuerpo humano.


Insuficiente. “Quiero estudiar Administración de Empresas”, dice William Alexánder Hernández.  Además de ser buen estudiante, practica la natación. Sin embargo, la institución le ofrece material limitado para su educación. Pocas escuelas en el país cuentan con los recursos o el personal capacitado para atender a personas con discapacidad tanto visual como auditiva.



Método por medio de la voz. “Matemática y computación son las clases que más me cuestan”, dice Montano, quien sueña con ser locutor de radio cuando crezca. En la asociación le obsequiaron unos audífonos, indispensables para sus clases de computación. Para poder hacer uso de las computadoras, se les tiene que instalar un programa para les guíe, por medio de voz, sobre qué hacer.


Espacios.  La asociación de ciegos también cuenta con un ciber, donde las personas pueden ir a elaborar su material educativo e incluso pasar momentos de ocio. El precio es de $0.25 la hora.

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  • asociacion de ciegos de el salvador
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