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65 años entregados a la medicina

El reconocido médico internista Guillermo Rivera Palomo celebra 65 años de ejercer la medicina.
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Con 92 años de edad, el doctor Guillermo Rivera Palomo aún camina con el temple fuerte, como si 65 años entregados a la medicina fueran muy pocos. La energía es incuestionable.

“Yo comencé la medicina en el 44, en la época del general Martínez. En ese entonces abrieron la universidad y al poco tiempo la cerraron por la revolución, esos eran tiempos muy complicados”, narró.

El doctor comentó que en el periodo que fue cerrada la Universidad de El Salvador, él se dedicó a estudiar anatomía. “Era la materia más difícil. Cuando regresé y me examinaron, todos me decían que iba a fracasar y me saqué 10. Fue una gran sorpresa para todos”.

Con su gabacha blanca y su estetoscopio colgado al cuello posa sentado en su gran escritorio de madera. “Recuerdo que en ese entonces no había médicos en el Hospital Rosales, y al saber mi nota me llamaron a ayudar. Yo les decía: ‘Pero no soy médico aún’, y ellos insistieron que necesitaban manos. Entonces comencé a vivir en el Hospital, hasta que me gradué. Yo viví muy feliz ahí”.

“Me gradué de la universidad en 18 septiembre 1952 junto a (sic) otros tres compañeros. En ese entonces era algo increíble, pues cinco años atrás no se había graduado ningún médico”, recordó.

Al graduarse, la Embajada de los Estados Unidos le ofreció una beca para estudiar inglés en Michigan. Y durante tres años tuvo la oportunidad de conocer hospitales de gran nivel es ese país.

“Cuando regresé al país trabajé en el Instituto del Seguro Social, fui parte de la dirección del Hospital Nacional Rosales, luego fui dejando eso y me dediqué solo a la consulta privada”.

Rivera Palomo también fue presidente del Hospital Policlínica. “Fui el primero en traer y organizar cuidados intensivos. Antes que el Hospital Militar y que el Seguro Social. Era toda una competencia. En el área clínica agradezco mucho al Dr. Roberto Loeb, quien es autor del libro de medicina interna, que en aquel entonces (1952-1955) le decíamos la biblia medicina interna”, recordó el médico.

Al preguntarle al doctor si hubo algún momento en el que se quiso dar por vencido, él respondió tajante: nunca. “Al contrario me enfermaba. La medicina es algo que me ha gustado toda la vida”, afirmó.

“Muchos me preguntan que por qué no me he jubilado, yo les respondo que yo me voy a jubilar hasta que Dios quiera”, explicó entre risas.

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