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7 señales de advertencia de que tu hígado está lleno de toxinas

El hígado es un órgano vital que desempeña un papel poco conocido para muchos. Este es responsable de tres funciones indispensables para nuestro organismo: la desintoxicación, la síntesis y el almacenamiento.

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7 señales de advertencia de que tu hígado está lleno de toxinas

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El hígado pesa entre 1.4 y 1.6 kg y mide aproximadamente unos 10 centímetros. Este órgano, ubicado bajo el diafragma y que atraviesa la cavidad abdominal longitudinalmente, actúa como un auténtico filtro que recoge y elimina numerosas toxinas: presentes naturalmente en los desechos producidos por nuestro organismo, como el amoniaco, o de toxinas que ingerimos, como el alcohol.

En síntesis, el hígado se encarga del metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas, secretando la bilis, elemento esencial para la digestión. Además, evita hemorragias a través de un proceso de coagulación. En otras palabras, su buen funcionamiento es clave para gozar una buena calidad de vida, ya que, entre otras cosas, también interfiere en la producción de algunas hormonas.

El problema es que, debido a los malos hábitos de vida y la exposición a ambientes contaminados, su salud tiende a deteriorarse, y desencadena distintas afecciones como las detalladas a continuación.

Acné quístico. 

Según el sitio especializado Mejorconsalud.com, la aparición repentina de espinillas puede indicar un problema hormonal o fallas en el sistema hepático, en especial si son de gran tamaño y tienden a dejar cicatrices. Quienes padecen este problema debido a la retención de toxinas tienden a tener dificultades en su control. En este caso se debe recurrir a un tratamiento de desintoxicación hepática.


Reflujo gastroesofágico. 
Si bien el reflujo gastroesofágico es una reacción común de la indigestión y los problemas estomacales, su presencia también podría indicar que el hígado está lleno de toxinas. Tras comprometerse las funciones de este órgano excretor, el pH de la sangre se altera y provoca exceso de acidez. Si no se trata este problema las consecuencias podrían ser el sufrir daños graves en el esófago u otras complicaciones.


Mal aliento. 
Cuando el mal aliento se convierte en un síntoma persistente, a pesar de tener buenos hábitos de higiene oral, es probable que el hígado tenga dificultades para procesar las toxinas que filtra de la sangre. Se dice que si una persona siente aliento amargo es probable que se tenga una enfermedad. Una de los consejos es beber abundante agua para ayudar a su depuración, siempre y cuando no sea de gravedad.

Aumento de peso inexplicable. 
Siempre y cuando se haya descartado un mal funcionamiento de la tiroides, podría ser indicador de problemas con el hígado, debido a la acumulación excesiva de toxinas que interfieren en la capacidad para ayudar a digerir las grasas incluso cuando se sigue una dieta controlada en calorías. El cuerpo almacena células de grasa con toxinas que se van depositando en varias partes del cuerpo.


Fatiga crónica. 
Una constante sensación de cansancio o experimentar los síntomas de la fatiga crónica, también indica que el hígado está sobrecargado de toxinas, esto como resultado de una serie de dificultades metabólicas que se producen por las fallas de este órgano. Su falta de control produce dolor, inflamación y otras molestias que reducen la capacidad para realizar actividades diarias.


Alergias. 
Dado que las toxinas reducen la capacidad que tiene el hígado para depurarse, se produce una respuesta autoinmunitaria que conlleva a reacciones alérgicas. Los anticuerpos que se crean en esta parte del cuerpo logran detectar que algo no está bien y atacan los alérgenos que afectan la salud generando molestias como: sensación de inflamación, comezón en todo el cuerpo, dolores de cabeza y congestión nasal.

Sudoración y mal olor corporal. 
Las funciones hepáticas también tienen relación con la temperatura y el olor corporal por la retención de toxinas originando así sudoración excesiva y olores desagradables. El cuerpo busca regular la temperatura, ya que el organismo se sobrecalienta en su lucha contra los agentes tóxicos y bacterias.


 

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