Acetatos, como guardas o férulas blandas, no son lo recomendable

Hoy en día, por los afanes y el nivel de estrés que se maneja, más pacientes se acercan a la consulta dental y no precisamente por un dolor de “muelas”.
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Quizá usted se sienta identificado con signos y síntomas que son producidos por el bruxismo (apretar/rechinar) y es que actualmente es una de las causas por las que los pacientes acuden al odontólogo.

Al pasar del tiempo, y al no tratarse en su debido tiempo, este padecimiento puede volverse crónico y desencadenarse en un síndrome que produce dolores de cabeza intenso, dolor a nivel de oídos o zumbido en ellos, sensación de no descansar lo suficiente a pesar de haber dormido 8 horas, dolor del cuello, ruidos al abrir y cerrar la boca; desgaste generalizado, sensibilidad dental, fractura de alguno dientes, hasta cierto tipo de infecciones en las raíces, entre otros.

Esto nos lleva a consultar al odontólogo y buscar una solución. La palpación de ciertos músculos, y el diagnóstico es clave, pero no solo con el diagnóstico dental, estos pacientes deben historiarse de una manera muy meticulosa para buscar la causa de dicho padecimiento, porque esta es una enfermedad, afecta directamente cabeza y cuello además de dientes, pero también hay componentes emocional y psicológico que hay que tratar, así para brindar una terapia de relajación con un aparato que hoy es conocido por muchos llamado: guarda o férula oclusal. Y aunque pareciera fácil, la terapia de relajación neuromuscular, no puede ser tratada en una sola cita, ni mucho menos con guardas que sean de consistencia blandas, pues al final, lo único que produce es un efecto placebo durante el hábito de apretar o rechinar dientes.

Cuando el paciente llega con dolor o problemas de bruxismo, los músculos están contraídos, para describirlos mejor: como que fuera un papel de carta hecho puño. La razón por lo que uno debe llevar una terapia de aproximadamente 3-4 semanas es porque el especialista debe ir semanalmente relajando los músculos, con una guarda idealmente semirrígida, extendiendo y relajando los músculos a paso lento, pero sin dolor, acomodando la mandíbula hasta que llega a un nivel de relajación. Es una terapia personalizada, es por eso que toma su tiempo para resolver. Debe aclararse que el hábito del bruxismo no desaparece, pero con el tratamiento adecuado produce un alivio hasta un 90 % a tal punto que los dolores de cabeza y cuello prácticamente desaparecen y como añadidura se detienen todos los problemas dentales que afectan como fracturas, migración de encía, sensibilidad dental, entre otras, con una guarda blanda no desaparecen porque los músculos aún siguen en contracción.

Estudios recientes han demostrado que la contracción muscular con férulas blandas siguen siendo la misma como que si el paciente no la tuviera puesta y existe más actividad durante el uso de ella. Tampoco debe ser admitido el colocar una guarda en la arcada superior e inferior, ya que los contactos en ella deben ir armonizados con la posición en relajación de la mandíbula y al articulación temporo-mandibular (encargada de abrir y cerrar la boca).

La guarda oclusal debe ser un tratamiento ofrecido por el especialista en esta rama, debe ser una terapia individualizada y personalizada y no simplemente colocar un aparato y dar de alta al paciente, pues esto podría empeorarlo en lugar de resolver.

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