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¡Adiós a la sonrisa rosada!

¿Sonrisa rosada? ¡Efectivamente! Es el término que se emplea cuando las personas que sonríen muestran una cantidad de encía desde leve a excesiva y repercute mucho en la apariencia de la expresión facial en general de la persona que la tiene.
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Los dientes suelen tener un aspecto muy pequeño.

La odontología estética no solo se limita a brindarle una mejor apariencia a los dientes, más bien trabaja en armonía con los tejidos blandos, como los labios y las encías.

La consulta del paciente es por el cambio de apariencia en su sonrisa. El diagnóstico debe ser muy minucioso para llegar a cubrir sus necesidades, llenar sus expectativas y obtener los resultados deseados.

Cuando el paciente muestra demasiada encía al sonreír, debe analizarse si: 1) la longitud de los labios es muy corta; 2) la longitud de corona clínica es corta; 3) tuvo un proceso de erupción de dientes “pasivo”; 4) si ha tenido algún movimiento o cambio en la mordida.

La mayoría de casos puede resolverse a través de un buen diagnóstico, planeamiento de tratamiento, ya que el propósito es “aumentar” el tamaño de los dientes y que al sonreír muestre la menor cantidad de encía.

¿Cómo lograrlo? Con la realización de un cuadro clínico detallado, examen de dientes, radiografías, fotografías, modelos de estudio y plantillas en tercera dimensión. Generalmente estos casos se pueden resolver con el contorneo de encía con láser dental de baja intensidad al realizar un corte sin anestesia, sin sangrado, mínimo o nada de dolor, sin suturas; y el paciente puede retirarse del consultorio sin guardar reposo. De esta manera se devuelve la armonía y la simetría en las encías. En casos más complejos se recurre a cirugías con el especialista en encías y puede recurrirse a movimientos con “brackets”.

Una vez tratadas las encías, se va trabajando con los dientes, se puede realizar un aclaramiento dental, hasta ocho tonos más claros que su color original, puede mejorarse la forma y tamaño con restauraciones de resina compuesta o carillas de porcelana, buscando siempre ser lo más conservador posible y con mínima invasión, conservando la integridad de las estructuras dentarias.

En ciertos casos de exposición excesiva de encías y que no se resuelven en un 100 % con el tratamiento dental podemos apoyarnos del médico especializado en estética facial, colocando botox (toxina butolínica) para impedir mayor movimiento del labio superior. Este debe retocarse cada 4-6 meses.

¡Tú imagen y tus fotografías ya no serán las mismas! ¡Adiós a la sonrisa rosada! ¡Consulta a un especialista!
 

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  • Dra. Claudia Basagoitia
  • sonrisa rosada
  • paciente
  • odontología
  • salud bucal

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