Antioxidantes

La industria farmacéutica, con el fin de vender sus productos, no se detiene a pensar si su producto le está siendo de beneficio al paciente o le está dañando su organismo.
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Para la enorme población no es posible seguir algunas de las recomendaciones que establezco en esta columna. Los motivos sobran: falta de interés, falta de tiempo, no hay concienciación de su estado de salud y hasta que algo los pone en alerta es que inician a tomar descontroladamente medicamentos de los que están llenos los canales televisivos o las cadenas de productos naturales elaborados en Estados Unidos, que nada o casi nada ayudan al organismo. Estoy de acuerdo en que el efecto placebo, o sea, la sensación de que se está tomando algo, ayuda mentalmente, pero de ahí a la parte científica existe un gran trecho.

Desde tiempos antiguos sabemos que el ajo, perejil, jengibre y la cebolla que utilizamos a menudo son potentes fuentes de vitaminas que ayudan a la antioxidación, en otras palabras, defienden al cuerpo de los desechos químicos llamados radicales libres, que dañan la célula y sea este el origen de las enfermedades degenerativas, de las cuales hay muchas e incluso el cáncer.

Para que el lector se ubique, diré que un radical libre que el cuerpo produce y usted conoce perfectamente se llama peróxido de hidrógeno y si no se ubica, lo utilizan las rubias oxigenadas. Este provoca serios daños a la economía del cuerpo. No dudo que es un potente antiséptico utilizado aun en los botiquines caseros.

La identificación de las vitaminas A, C y E fue la piedra angular que revolucionó el campo y condujo a dilucidar la importancia de los antioxidantes en la bioquímica de los organismos vivos. No solo los animales, sino también las plantas se protegen.

La investigación de la vitamina E de cómo previene la peroxidación de las grasas haciendo que esta pueda hacer algún daño a las células de ahí que si me preguntan mi consejo si es recomendable tomar vitamina E, que también es magnífica para mantener la elasticidad de la piel.

Paradoja en el metabolismo es que mientras la gran mayoría de la vida compleja requiere de oxígeno para su existencia, el oxígeno es una molécula altamente reactiva que daña a los seres vivos produciendo especies reactivas del oxígeno, como lo mencione anteriormente.

Por tal razón, los organismos poseen una compleja red de productos y enzimas antioxidantes que trabajan juntos para prevenir el daño oxidativo de los componentes celulares, tales como el ADN, que al dañarlos con varias mutaciones se producen las enfermedades degenerativas y el cáncer.

Bueno, después de esta resumida explicación sobre qué deberíamos llevar a cabo para lograr una vida plena y no ser presa de estas enfermedades, en primer lugar mantener un peso adecuado, con esto baja su riesgo de enfermedades cardiovasculares. Es cierto que el ejercicio no es para todos pero también hay estudios que demuestran que a cierta edad el ejercicio deberá ser moderado, ya que puede tener un efecto contraproducente en el proceso oxidativo. La moderación es la regla. Los deportistas de alto rendimiento son otra cosa que escapa a estas pequeñas recomendaciones. Estos, además de una buena alimentación, requieren altas dosis de vitamina E y vitamina A. Al final no hay que tener dinero para comer saludable.
 

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  • dr. Ernesto Palacios
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