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Aprende a reconocer las señales de presbicia

La presbicia, que literalmente significa “ojo envejecido”, es una condición ocular relacionada con la edad que hace difícil ver las cosas de cerca.

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Aprende a reconocer las señales de presbicia

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Cuando se es joven, el cristalino del ojo es suave y flexible. Este cambia su forma fácilmente, lo que le permite enfocar objetos cercanos y lejanos. Después de los 40 años de edad, el cristalino se vuelve más rígido. Debido a que el lente no puede cambiar de forma tan fácilmente como antes, actividades como la lectura o ver cosas a corta distancia es más difícil. Esta condición normal se denomina presbicia. Es importante aprender a reconocer las señales de esta enfermedad, de las que a continuación te presentamos algunas. Algunas de las primeras señales y síntomas de la presbicia incluyen fatiga visual, dolores de cabeza o sentirse cansado al realizar una actividad que requiera ver de cerca. Uno de los signos más evidentes de la presbicia es la necesidad de mantener los materiales de lectura a distancia con el fin de enfocarlos correctamente.

Quizás la primera señal que puedas advertir es tener que poner tu material de lectura más lejos para ver con claridad. José Miguel Román Guindo, oftalmólogo español, refiere que si tienes presbicia verás las letras borrosas, sentirás cansancio ocular, visión doble o incluso dolor de cabeza al leer. También se te hace bastante difícil ensartar una aguja sin anteojos. Ante esas manifestaciones deberás acudir al médico para una evaluación.

Pruebas y exámenes: el médico llevará a cabo una evaluación general de los ojos. Esto incluye mediciones para determinar la prescripción de gafas o lentes de contacto. Los exámenes pueden abarcar: Examen de la retina, examen de integridad muscular, examen de refracción, examen con lámpara de hendidura y agudeza visual.

Otros síntomas del ojo envejecido son la dificultad para la lectura en ambientes poco iluminados (los pacientes dicen: por la mañana o con mucha luz, no tengo problemas para leer) y cansancio visual (astenopia) o cefaleas frontales al final de jornadas en las que has estado mirando constantemente de cerca o a media distancia la computadora.

La cantidad de luz que llega a la parte posterior del ojo disminuye con la edad. Por lo tanto, las personas mayores reciben luz reducida a través de una pupila más pequeña y densidad aumentada. Este es un problema que puede remediarse mejorando las condiciones de la iluminación. Como promedio, una persona mayor necesita cuatro veces más de luz que una persona joven. Eso significa que debes tener más de una fuente de luz y bombillas de más voltaje.

El abordaje inicial se centra en recurrir a lentes para poder compensar la falta de enfoque. Hay oftalmólogos que optan por esperar a que el brazo no se pueda estirar más para leer, lo que corresponde aproximadamente a una 1.5 dioptrías de presbicia, para que empiecen a utilizarlas. Si quieres reducir la dependencia de las gafas, cada vez son más amplias y efectivas las opciones quirúrgicas que permiten prescindir de corrección óptica.

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