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Así era yo...

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Alejandra Rivera - psicóloga

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Seguramente hemos escuchado que ante determinadas conductas del niño, los adultos busquen referenciar o darles un origen diciendo: "así era yo", con lo cual podemos correr el riesgo de encasillar o conceptualizar al niño en sí mismo.

Es verdad que existe un componente genético que podría explicarnos algo de lo que presenta el niño, sin embargo, su influencia es minoritaria, quiero decir, que el aprendizaje mediante la instrucción, ejemplo y experiencias vividas condicionan mayoritariamente el desarrollo de su personalidad, su carácter y temperamento; esto significa que lo genético no es lo único que decide cómo será el niño, sus reacciones, comportamientos y conductas, sino que en gran medida será en función de a lo que ha estado expuesto.

Si el niño crece en un entorno tranquilo, apacible y distendido, es muy probable que no obstante su componente genético –aquello intrínseco que lo hace reaccionar como persona individualmente considerada- presente comportamientos y reacciones tranquilas y apacibles; por el contrario, si lo que percibe es un entorno con ansiedades, tensiones, agresividad… él reaccionará en consecuencia. El entorno familiar incide en el niño directamente más que ningún otro contexto, de modo que los padres ayudan a moldear reacciones, comportamientos, conductas según el entorno al que lo exponen.

Debemos considerar que la conducta es una manifestación de diversas circunstancias y experiencias por las que viven las personas con influencias internas y externas que la condicionan, pero además es una respuesta funcional como una adaptación al contexto en el que se produce.

Normalizar las vivencias, "las formas de ser", las dinámicas familiares sin dar oportunidad a cambios positivos, nos condenan a perpetuarlas, pero también privamos al niño de esos cambios positivos, de modo que podríamos hacerlo un continuador de esto que hemos normalizado. Ponernos en cuestión algunas cosas no es malo, al contrario puede ser el principio para avanzar como padres y claramente llevaremos con nosotros a nuestros niños.

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