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Así se fabrica piel humana en el laboratorio

Esta piel artificial no presenta problemas de rechazo y puede salvar la vida de los pacientes.
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Crear tejidos funcionales en dos dimensiones con células del cuerpo humano es ya un hecho. Esta técnica, que forma parte de la ingeniería de tejidos, permite crear piel autóloga (con células del paciente) para realizar trasplantes. Se trata de una alternativa a los autoinjertos, que no siempre son viables cuando la superficie de piel quemada es muy extensa.

Este hito supone un gran avance en el campo de la medicina regenerativa, pero todavía en España se encuentra en fase de autorización para el uso hospitalario.

Con motivo del trasplante de piel autóloga realizado el pasado junio en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, EfeSalud ha hablado con Salvador Arias, director de la Unidad de Producción Celular e Ingeniería Tisular del Complejo Hospitalario de Granada, para profundizar en el proceso de fabricación de la piel.

Células y algas

Tal y como ha explicado el doctor Arias, a partir de varias biopsias (muestras de piel sana) que pueden extraerse, por ejemplo, del muslo, del abdomen o de la espalda, se obtienen las dos células más importantes de la piel: los queratinocitos (células de la epidermis) y los fibroblastos (células de la dermis).

Estas células van a multiplicarse durante las tres semanas que permanecen en cultivo y en ese tiempo se crea una matriz que va actuar como andamio y que está formada por fibrina (proteína de la sangre que contribuye a la formación del coágulo sanguíneo) y agarosa, que es un polisacárido que deriva de un alga y que va a proporcionar consistencia.

En el interior de esa matriz, que simularía la parte de la dermis, se colocan los fibroblastos y en la parte superior, que sería la epidermis, los queratinocitos.

Pero todavía falta otro tipo de célula de la piel, los melanocitos, que se encargan de producir la melanina, de manera que se podrán apreciar algunas diferencias de color con respecto a la piel sana.

“Probablemente algunos melanocitos del borde de la zona no quemada migrarán a la nueva piel, de manera que podría repigmentarse”, indica el doctor Arias.

Salvar vidas

Según ha afirmado el doctor Arias, lo más importante es que esta técnica salva la vida del paciente. La nueva piel va a realizar sus principales funciones, que son evitar infecciones y actuar como una barrera para que el cuerpo no pierda líquido, dos de los riesgos más graves en los pacientes con grandes quemaduras.

La principal ventaja es que no presenta problemas de rechazo por parte del sistema inmunológico del paciente y, por tanto, se evita la administración de fármacos inmunosupresores de por vida. Además, la nueva piel tiene una capacidad de implantación y epitelización muy alta.

Cuando se realiza un trasplante de piel alogénica (de un donante) pueden darse muchas complicaciones, como infecciones, reacciones inflamatorias y otros problemas de implantación.

“Las coberturas de piel de cadáver se hacen durante un tiempo provisional mientras llega un tratamiento definitivo, que puede ser una piel autóloga o un autoinjerto”, explica.

Tal y como señala el experto, es muy importante que el paciente se proteja de la exposición solar y del calor en exceso para evitar quemaduras o problemas de regulación de temperatura. Estéticamente se notarán diferencias porque la piel trasplantada no incorpora glándulas ni pelos y podrán observarse cicatrices.

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