Avances en la detección precoz del párkinson

Un equipo de investigadores ha identificado un mecanismo que regula una proteína que está vinculada con párkinson y la atrofia multisistémica, un posible nuevo biomarcador que podría ayudar a la detección precoz de estas enfermedades.
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Los resultados de la investigación, que publica la revista Nucleic Acids Research, permiten explorar posibles tratamientos. Para llevar a cabo el estudio, los investigadores del CRG (Centro de Regulación Genómica) han contado con la colaboración de científicos del Barcelona Supercomputing Centre (BSC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS).

El equipo, liderado por el profesor de investigación del CRG Gian Gaetano Tartaglia, ha descubierto un mecanismo que regula la expresión de una proteína, en concreto la alfa-sinucleína, que está relacionada con la enfermedad de Parkinson y la atrofia multisistémica, dos patologías en las que la susceptibilidad genética, el envejecimiento y los factores ambientales convergen para dar lugar a neurodegeneración.

Según el trabajo, el rasgo patológico distintivo en esta enfermedad es la acumulación de alfa-sinucleína, una proteína que se encuentra en las neuronas, y dicha acumulación da lugar a muerte celular y, por tanto, a problemas de neurotransmisión.

Los investigadores predijeron primero las interacciones del gen de alfa-sinucleína con otros factores en las neuronas, para descubrir cómo se produce y se regula esta proteína.

“Utilizamos un algoritmo que desarrollamos en nuestro laboratorio para predecir qué proteínas interactuaban con el ARN resultante de ese gen. Nuestro método nos mostró varios candidatos y decidimos estudiar aquellos que eran más relevantes para la enfermedad de Parkinson y para la atrofia multisistémica”, reveló Tartaglia.

Predicciones

“Las predicciones por computadora son una pieza clave en la investigación biomédica, nos permiten dirigir mejor nuestros experimentos en el laboratorio y ser más rápidos e innovadores a la hora de abordar cuestiones médicas”, dijo el investigador.

Gracias a sus predicciones, los científicos del CRG junto con el equipo de Fina Martí en el IDIBAPS pudieron verificar y cribar aquellos factores in vitro (con células en cultivo), in vivo (con ratones), y ex vivo (con muestras humanas de cerebros de pacientes fallecidos).

Así pudieron validar si los factores eran realmente relevantes para el desarrollo de la enfermedad de Parkinson y la atrofia multisistémica o no.

“Encontramos que dos de los factores —TIAR y ELAVL1— son cruciales en la neurodegeneración. Identificar estos dos factores es muy importante para comprender mejor la enfermedad de Parkinson y la atrofia multisistémica”, añadió el investigador del CRG Elias Bechara.

“Todavía debemos investigar más, pero gracias a nuestra contribución, ahora disponemos de dos nuevos candidatos a biomarcadores. Por ejemplo, estos factores podrían servir para mejorar la detección precoz con un simple análisis de sangre o bien como nuevas dianas para posibles tratamientos”, según Bechara.

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