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Cáncer ocular ¿Qué hay detrás?

Es un cáncer poco común pero muy nocivo. Su detección temprana es primordial para evitar complicaciones severas e incluso la muerte.
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Cáncer ocular ¿Qué hay detrás?

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Melanoma ocular, retinoplastoma, tumores de párpado, de conjuntiva y de órbita son algunas afectaciones cancerígenas que pueden afectar los ojos.

El melanoma es un tumor que se genera cuando las células que producen la melanina trabajan en exceso y está relacionado con la continua exposición al sol. Aunque es más común en la piel, en los ojos también ocurre y hay que estar muy atentos pues no siempre se nota a simple vista, lo que hace difícil su diagnóstico.

Especialistas aseguran que hay tres zonas en las que puede aparecer el melanoma: el iris, la coroides (capa interna que se localiza detrás) y el cuerpo ciliar (parte que se encarga de producir el líquido que mantiene la presión del ojo).

La médica Eva Villota Deleu, del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, aclara que los tumores muy pequeños solo requieren de observación fotográfica cada cuatro o cinco meses para asegurarse que no están creciendo e, incluso, se pueden retirar con cirugía si se encuentran en el iris.

Sin embargo, cuando el melanoma está creciendo o ya es grande al momento de ser detectado, es necesaria la radioterapia y, en casos extremos, la quimioterapia.

“La radioterapia consiste colocar una placa con yodo radiactivo sobre el tumor y se trata directamente la zona. Cuando el melanoma es interno y de gran tamaño, se recurre a la quimioterapia”, señala Villota.

Aunque es verdad que ambas técnicas pueden ser agresivas con el ojo, la especialista apunta que es mejor tratar de retirar el tumor que dejarlo, pues hay riesgo de que se extienda a otras partes del cuerpo. “El del iris es el único tumor que se suele ver porque está en la parte exterior y luce como un lunar. En ese caso, hay que acudir al doctor inmediatamente porque puede crecer y comenzar a deformar la pupila”, subraya Villota.

La especialista agrega que en las otras dos zonas es más complicado, pues en muchas ocasiones no se detecta hasta que se presentan síntomas. Esto significa que su tamaño ya es considerable.

“Entre los síntomas están la visión borrosa, la deformación de la pupila o que cambie la posición del globo ocular en la cuenca del ojo. Si es afectado un músculo, el ojo deja de moverse bien, pero esos son casos muy avanzados”, dice.

Retinoblastoma

El oftalmólogo subespecializado en retina y vítreo José Roberto Brito, de FUDEM, afirma que el retinoblastoma ocurre entre los dos y siete años y no presenta muchos síntomas. Sin embargo, si se da un tratamiento adecuado, se tiene una tasa de supervivencia mayor del 90 %. ¿Las causas? Hereditarias, según dijo.

Asimismo, el 1 % de las muertes por cáncer en niños menores de 16 años es atribuido al retinoblastoma. “Es de los cánceres más importantes de detectar, pues tienen un crecimiento muy acelerado y se da con una incidencia de uno por cada 20,000 nacidos vivos”, explicó.

Los padres muchas veces se han percatado del retinoblastoma gracias al flash de las cámaras. En las fotografías, con frecuencia, se observa un brillo blanco en el ojo en lugar del “ojo rojo”. Esto, según el especialista, se convierte en una señal de alarma. “Gracias a una fotografía se pueden ver lesiones hasta de 3 milímetros”, comentó Brito.

Pero no siempre que se encuentren esas manchas se habla de un cáncer. Esta puede ser una catarata congénita o una inflamación.

Respecto al tratamiento, Brito aseguró que cuando el cáncer está avanzado se deberá retirar el globo ocular.

“Es importante que al realizar un tratamiento agresivo se realice con un equipo multidisciplinario, entre ellos un psicólogo, pues no será fácil para el menor convivir sin un ojo, aunque se haya colocado un prótesis”, expresó.

Además se podrá realizar, según el caso, una enucleación, radioterapia externa, placa de radioterapia, fotoablación láser, termoterapia, crioterapia y quimioterapia.

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  • cancer ocular
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