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Cirugía de columna de mínima invasión

En el ámbito médico la tecnología está cada vez más avanzada y con ello especialidades como la neurocirugía se potencia hacia una era de menos invasión y de efectos más positivos. La cirugía de columna es un ejemplo de ello.
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- 00:02:19 La Prensa Grfica

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Diversos problemas como dolor de espalda baja permanente, ciática como consecuencia de hernia del disco, espondiloartrosis, canal estrecho multifactorial, hernia discal lumbar, hernia discal cervical, estenosis de canal lumbar, estenosis de canal cervical, espondilolistesis lumbar, quistes sinoviales y fracturas vertebrales toracolumbares pueden ser tratadas con la cirugía de columna de mínima invasión.

La revista Ciencia Médica tuvo la oportunidad de presenciar en vivo una cirugía de columna de mínima invasión, donde una paciente de 65 años con problemas en las vértebras fue intervenida. Al hablar con el neurocirujano del Hospital de Diagnóstico Antonio Fernández, médico especialista encargado de la cirugía, expresó que la paciente tenía un “dolor de columna intratable, pues posee la vértebra 4 zafada”. “Si usted se fija está deslizada (explica mientras señala unas radiografías dentro del quirófano). Los nervios los tiene atrapados entre la vértebra 4 y la 5. Entonces, lo que queremos lograr con la cirugía es fijar la columna, para que esta no se siga moviendo”, explicó.

Procedimiento

“El equipo que es indispensable para este procedimiento es el microscopio quirúrgico, fluoroscopio y los instrumentos de mínima invasión (set de dilatadores tubulares)”, detalló el neurocirujano.

Para realizar la cirugía de columna de mínima invasión, el neurocirujano debe realizar una pequeña incisión en la zona afectada. Posterior a ello se usan retractores tubulares, para evitar la disección del músculo.

Respecto al procedimiento especial de dicha cirugía, en este se devastó el hueso para entrar con el tornillo a la zona afectada. “El tornillo puede medir aproximadamente 5 centímetros, pero depende de la lesión”, dijo el neurocirujano.

La cirugía se realiza con anestesia general y en aproximadamente 15 días el paciente podrá regresar a su vida cotidiana, siempre y cuando se tengan los cuidados posoperatorios indicados.

Asimismo, los pacientes oncológicos con lesiones vertebrales pueden beneficiarse de cirugías para extirpación de tumores, descompresión y estabilización de una manera mínimamente invasiva, lo que permite su movilización y en muchos casos el alta hospitalaria en las primeras 24 o 48 horas tras la intervención.

Algunos efectos secundarios que describe el especialista son: dolor residual, adormecimiento de una o ambas piernas y calambres. “Sin embargo, la frecuencia se deriva del alto índice de hernia del disco”, explicó.

¿Qué es, en verdad el cuidado de la espalda?

Como método de prevención los especialistas deben indicar a sus pacientes sobre el cuidado de la espalda. Según Efe, el punto clave es mantener el mayor grado posible de actividad física y hacer deporte para mantener una musculatura razonablemente desarrollada y coordinada.

Además, para cuidar la espalda desde la infancia es importante enseñar a los niños que hacer ejercicio de forma sistemática forma parte de la vida sana y normal de cualquier humano.

Otro punto esencial que destacan los especialistas es atender elementos como la cama, el mobiliario, el calzado, etcétera. Por ejemplo, estudios sólidos demuestran que es mejor un colchón de firmeza intermedia que uno muy duro, como se ha creído durante muchos años.

¿Cuándo ir al médico?

La mayoría de personas, en especial los adultos, tienden a huir de la presencia de los especialistas de la salud; sin embargo, es necesario que asistan inmediatamente ante cualquier eventualidad.

Pero ¿cuándo es necesario? Efe explica que se debe ir la primera vez que nos duela la espalda para confirmar el diagnóstico, es decir, para saber por qué nos está doliendo.

Además, cuando la intensidad del dolor se hace insoportable o no pasa rápidamente.

También será necesario cuando haya cualquier síntoma que acompañe al dolor, como pérdida de fuerza, pérdida del control de los esfínteres (caso en el que es urgente que vayamos al médico), pérdida súbita de la capacidad de erección, anestesia en silla de montar (pérdida de la sensibilidad de la zona genital y el periné), pérdida de fuerza o dolor irradiado a lo largo del brazo.

Asimismo, se debe recordar que si el dolor tiene características distintas de lo que sentimos en episodios normales de dolor, no hay que dudar asistir a un especialista.

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