Cirugía mínimamente invasiva Robot Da Vinci

La cirugía mínimamente invasiva que realiza Da Vinci System parece reducir el riesgo de infecciones, la pérdida de sangre, el dolor postoperatorio y los días de hospitalización.

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Cómodamente, el cirujano está sentado ante una consola ergonómica, semejante a una máquina recreativa, a un par de metros de la mesa quirúrgica; tiene la posibilidad de manejar los movimientos de cuatro brazos robóticos cuyas pinzas se introducen a través de pequeñas incisiones de unos 8 milímetros.

Un cirujano cardiovascular, anestesista y cirujano principal trabajan en sus puestos habituales, y observan desde un monitor los detalles de la intervención, que multiplican por 10 la visión del médico en el interior del cuerpo del paciente. El trabajo del robot quirúrgico, fabricado por Intuitive Surgical, es tan preciso que traduce los impulsos de los mandos en suaves movimientos del diminuto instrumental.

“Cuando uno comienza a practicar con el robot, se opera a distancia; de hecho, la consola puede estar en otra habitación. Nosotros estamos viendo a través de un sistema de realidad virtual, en vivo, todo lo que el robot nos muestra a través de una cámara que se introduce dentro del paciente”, explicó el doctor José Mauricio Rodríguez Luna, cirujano cardiotorácico y especialista que constantemente se actualiza en procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos. Su último entrenamiento fue junto con cuatro cirujanos cardíacos, quienes se capacitaron en el Hospital Houston Methodist, de Estados Unidos.

“En la consola tenemos el control de la cámara, fuente de luz y los brazos robóticos que tienen las pinzas y manipulan el tejido”, detalló.

Además de ser una intervención mínimamente invasiva, existe menor riesgo de infección, menor margen de pérdida de sangre, recuperación más rápida y un retorno a la vida normal.

De acuerdo con el especialista, el robot cuenta con un sistema que permite controlar movimientos bruscos o que están fuera de la rutina quirúrgica.

“Este sistema garantiza la protección del paciente; es decir, si se hace un movimiento brusco que el robot reconoce que no es usual, se bloquea. Hay que esperar de tres a cinco segundos para que se desbloquee y vuelva a iniciar”, dijo el cirujano.

El gigante de cuatro brazos aprobado por la Food and Drug Administration de Estados Unidos en 2001 se utiliza en cirugía abdominal, cardiaca, torácica, pediátrica, ginecológica y extirpación de próstata.

En Europa son más de 400 robots que forman parte del sistema de salud público y privado. En Estados Unidos, más de 2,000. En Latinoamérica, México, Brasil, Colombia y Venezuela han logrado el acceso. ¿La limitante? El precio, la inversión asciende a $2 millones. A esto se le suma el mantenimiento del aparato, dado que el chip, pinzas y demás instrumentos deben ser reemplazados tras cumplir 10 operaciones.

De acuerdo con Efe, la primera cirugía robótica en Latinoamérica se realizó en 2013. Da Vinci operó a un niño de dos años con Síndrome de Down, que tenía una obstrucción urinaria.

En México, María del Sol García Ortegón se convirtió el pasado mes de julio en la primera mujer cirujana cardiovascular en realizar un trasplante de corazón; y la primera en su país y en América Latina en completar una cirugía robótica de corazón.

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