Lo más visto

Más de Salud

¿Cómo educar a un hijo?

Enlace copiado
¿Cómo educar a un hijo?

¿Cómo educar a un hijo?

¿Cómo educar a un hijo?

¿Cómo educar a un hijo?

Enlace copiado
Recuerda que un hijo es un regalo de Dios; no es un derecho adquirido, no es de propia posesión.  Son prestados, pues le pertenecen a Dios y a la vida. Recuerda que él es la más rica de las bendiciones. No trates de amoldarlo a imagen tuya, de tu padre o de su hermano. Tienes que saber que tu labor como padre o madre es ayudar a Dios, ser instrumento de Él para modelarlo a imagen y semejanza de quien lo ha creado, y ese no eres tú. Es Dios.
Recuerda que el enojo y la hostilidad son emociones naturales, pero pasajeras. Ayuda a tu hijo a encontrar una salida social aceptable para estos sentimientos normales o volverán hacia dentro y explotarán en forma de enfermedad física o mental. Disciplina a tu hijo de una manera justa y razonable. No dejes que tu enojo te saque de quicio, no corrijas con el hígado. Recuerda ese sabio consejo: “suave en la forma, firme en el fondo”. Si él sabe que tú eres justo, no perderás su respeto y amor; al contrario, ganarás en ascendiente hacia él.
Recuerda que cada niño necesita dos padres presentes en un frente unido. Nunca te alíes con tu hijo en contra de tu pareja. Esto crea en tu hijo (como también en ti) conflictos emocionales y división en el hogar. No le des a tu hijo todo lo que su pequeño corazón pide; permítele conocer la emoción de ganárselo y la alegría de conseguirlo.
No pongas como lo máximo la perfección. Tú te darás cuenta de que es más fácil la comunicación con tu hijo si le dejas saber que mamá y papá también pueden cometer errores. No le amenaces cuando estés enojado o le hagas promesas imposibles cuando estés generoso; para un niño, la palabra del padre significa todo. El niño que ha perdido la fe en los padres tiene dificultad de volver a creer en cualquier cosa. No sofoques a tu hijo con manifestaciones superficiales de “amor”. El más pobre y saludable amor se expresa por sí solo en la educación día a día. Enséñale a tu hijo que hay dignidad en el trabajo duro, aunque se desempeñe con unas manos callosas paleando carbón o unos dedos hábiles manipulando instrumentos quirúrgicos. Déjale saber que una vida útil es bendecida y una vida fácil y en busca de placeres es vacía e insignificante. No trates de proteger a tu hijo de cualquier pequeño golpe o decepción. La adversidad forma el carácter y nos hace compasivos; los problemas son un gran igualador. Déjalo aprender.
La labor de formar a los propios hijos siempre es un reto, un arte. Se requiere intuición, audacia, constancia y proyección, acompañarle día a día en sus triunfos y en sus derrotas. Sé perseverante y nunca tires la toalla ni digas: “ya no puedo” o “ya cumplí mi misión”, pues siempre habrá algo que enseñarle. Siempre hay algo nuevo que aprender en el día a día.
(Legionofchrist.com; Regnumchristi.com).

Lee también

Comentarios