Salud Nutrición

Cosas que debe incorporar a su dieta si fuma

Construya una dieta rica en fitoquímicos para combatir los radicales libres. También si vive en una ciudad contaminada.
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Cosas que debe incorporar a su dieta si fuma

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No está solo ni es la persona más irresponsable que pisa la Tierra. En el mundo hay mil millones de fumadores. La cifra de fieles al tabaco no es nada despreciable, pese a que cada vez hay más desertores: el 59 % de fumadores ha intentado dejarlo en algún momento, según revela un informe especial del Eurobarómetro.

Fumar es la primera causa de muerte evitable (lo dice la OMS) ni tampoco en que el tabaco está implicado en 12 tipos de cáncer. Afecta incluso a su alimentación; por eso, vamos a contarle qué debe comer si aún no ha sido capaz de dejarlo.

Fumar modifica las preferencias alimentarias, el sentido del gusto y afecta a lo que se come, una consecuencia que está relacionada con el número de cigarrillos que se consumen. Además, recoge el informe Impacto del consumo de tabaco sobre la alimentación y la nutrición, de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), “está comprobado que reduce la percepción de sabores y olores, puede producir carencias nutritivas, incrementar las necesidades de nutrientes, alterar los efectos nutricionales esperables de diversos alimentos, potenciar la acción cancerígena de dietas inadecuadas o aumentar del riesgo de padecer enfermedades crónicas”.

Al fumar se libera una gran cantidad productos que oxidan el organismo: “La principal característica de buena parte de las sustancias tóxicas del humo del tabaco es que actúan por un mecanismo de oxidación, son los radicales tóxicos del oxígeno (ozono, peróxido de hidrógeno)”, explica el neumólogo Carlos Jiménez, experto en Tabaquismo. Para protegerse de la acción de esos radicales libres, el cuerpo necesita micronutrientes antioxidantes (vitaminas C, A, E, selenio, cobre, etcétera), pero su disponibilidad —la capacidad que tiene el cuerpo de aprovechar un nutriente— está reducida en el organismo de los fumadores.

El documento de la AESA apunta que los antoxidantes que se encuentran más bajos en el organismo de los fumadores son la vitamina C, hasta el punto de que las autoridades sanitarias de Estados Unidos y Canadá recomiendan a los fumadores que aumenten 35 miligramos al día la ingesta de vitamina C, lo que equivale a 100 gramos de mandarina, carotenoides, vitaminas del grupo B (B1, B2, B12 y ácido fólico) y algunos minerales (calcio, hierro, yodo y magnesio).

El coordinador del informe y catedrático de Bioquímica de la Universidad de las Islas Baleares, Andreu Palou, afirma que el déficit de vitamina C se explica “por su acción antioxidante, ya que tiende a contrarrestar en parte el efecto nocivo de diversas sustancias contenidas en el humo del tabaco, incluyendo los peligrosos radicales libres. De este modo, la vitamina C en los fumadores se agota más rápidamente y aumenta mucho el riesgo de efectos de hipovitaminosis”.

En este sentido, destaca que no hay conclusiones claras de lo que puede suceder si se toman dosis muy altas de vitamina C (más de 2 gramos diarios).

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