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Cosmética natural, ¿más saludable que la química?

Lo natural y ecológico está de moda. Las descripciones “sin parabenos”, “sin sulfatos”, “sin conservantes” o “sin siliconas” son las más demandadas.
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Prueba En cualquier caso, la opción escogida siempre debería ir precedida de una prueba del producto, especialmente si está destinado al cuidado facial, dado que la piel de esta zona es especialmente sensible y en ella se puede presentar mayor intolerancia.

Prueba En cualquier caso, la opción escogida siempre debería ir precedida de una prueba del producto, especialmente si está destinado al cuidado facial, dado que la piel de esta zona es especialmente sensible y en ella se puede presentar mayor intolerancia.

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Restaurantes que apuestan por platos a base de ingredientes crudos, batidos de frutas y verduras hechos en casa, ropa y alimentos ecológicos... Esta tendencia también ha llegado a la cosmética, y cada vez son más las marcas que apuestan por fórmulas a base de ingredientes naturales. Se trata de la llamada cosmética natural.

Aunque no hay una definición estable y consensuada, se entiende que es aquella elaborada a partir de productos naturales de origen vegetal, mineral o animal evitando la utilización de productos químicos o usando estos de forma residual. No obstante, cabe establecer la diferencia entre cosmética natural y cosmética orgánica.

Si bien toda la cosmética orgánica es natural, no toda la cosmética natural es orgánica. Como explica María José Gea, responsable de Producción y Desarrollo de Viñali Cosmética, la cosmética orgánica es aquella cuyos ingredientes proceden de la agricultura ecológica, regulada por una normativa que garantiza la trazabilidad (procedimientos que permiten seguir el proceso de evolución de un producto en cada una de sus etapas).

Es decir, la cosmética orgánica garantiza el conocimiento del origen de sus materias primas y que sus productos se han elaborado mediante un proceso sostenible de producción.

No obstante, “todas las compañías hoy tienen una responsabilidad social muy alta y principios de respeto al medio ambiente”, afirma Carmen Esteban, directora técnica de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética.

Por su parte, la cosmética formulada a base de sustancias sintéticas (conocida popularmente como cosmética química) es aquella cuyos productos derivan de un proceso de elaboración o síntesis en un laboratorio. Frente a la simple pregunta de si unos productos son mejores que otros, ambas expertas coinciden: el mejor cosmético es siempre el que mejor se adapta a tu piel.

Cosmética natural vs. sintética

Para valorar si un producto es mejor que otro resulta útil establecer una comparación entre ambos con respecto a las principales preocupaciones de los consumidores: el binomio eficacia-seguridad.

En cuanto a cuestiones de eficacia no hay diferencia entre ambos tipos de cosmética. “El reglamento dice que tienes que cumplir con lo que prometes al consumidor. En el expediente de información del producto tienen que constar ensayos que demuestren la eficacia que la marca ofrece en su etiquetado”, explica Carmen Esteban. Y esta regulación se aplica por igual a la cosmética natural y a la sintética.

“Podemos encontrar ingredientes de origen natural que han demostrado su utilidad por su consumo tradicional, y sobre los que se han practicado nuevos ensayos que han corroborado su eficacia, pero también hay ingredientes muy efectivos obtenidos por síntesis química, ya que este proceso permite aislar el componente de mayor potencia en una planta e incluirlo aislado en productos cosméticos”, compara María José Gea.

Además, existen cosméticos que no se pueden fabricar íntegramente con elementos naturales: es el caso de los protectores solares. “Si yo quiero una protección alta tendré que recurrir a productos sintéticos o una mezcla entre estos e ingredientes naturales”, explica Carmen Esteban.

Carmen Esteban explica que cualquier producto cosmético que se pone en el mercado tiene que cumplir unas normas de seguridad que en la Unión Europea están reguladas por un reglamento. Esto ocurre tanto con los productos fabricados en el interior de estas fronteras como con los importados de otros países, lo que hace que todos los cosméticos que se venden en este área cumplan con las mismas condiciones de seguridad.

Resulta imposible, por tanto, establecer qué tipo de producto es, categóricamente, mejor. Lola Conejo-Mir, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología, puntualiza que “cada persona tiene una piel, y no es posible crear un cosmético que vaya bien a todo el mundo”.

Las expertas advierten de que, dependiendo del problema y de nuestras circunstancias, debemos hacer nuestra elección. “Los cosméticos orgánicos pueden ayudarnos en casos de intolerancias o alergias a sustancias químicas que posea un producto de origen sintético”, reconoce la dermatóloga. “Es un tema complejo, pero para valorar todo estos factores de elección estamos los dermatólogos, los especialistas de la piel”.

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