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Crisis de ansiedad: cómo afrontarla

Las crisis de ansiedad se reconocen a nivel físico porque la persona que las sufre tiene algunos de estos síntomas: palpitaciones, sudoración, temblor, sensación de ahogo, dolor en el tórax, mareo, aturdimiento o desmayo, temblores, náuseas, hormigueos, escalofríos o calores… Consejos para hacerle frente.
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Si tienes ansiedad puedes sentir inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización o temor a perder el control.

EFEsalud ha hablado con el psicólogo clínico José Carlos Baeza Villarroel, de la Clínica de la Ansiedad de Barcelona, para saber cómo hacer frente a una crisis.

Ansiedad: un sistema de alerta

La ansiedad “mejora el rendimiento y la adaptación al miedo, y actúa también como un sistema de prevención y defensa”.

“El problema viene cuando la activación psicológica y fisiológica que acompaña a esta respuesta alcanza unos niveles muy altos, y ello se traduce en síntomas físicos y psicológicos que comprometen la salud”.

De acuerdo con este psicólogo, existen tres factores: los predisposicionales, los desencadenantes y los de mantenimiento.

En los predisposicionales puede haber elementos factores biológicos, algunos de ellos genéticos, de personalidad o ambientales.

En cuanto a los activadores o desencadenantes, la Clínica de la Ansiedad señala aquellas situaciones o acontecimientos que son vividos como desbordantes de nuestros recursos; acontecimientos vitales de consecuencias graves o que exigen importantes esfuerzos adaptativos; obstáculos para conseguir logros o que limitan nuestra capacidad para alcanzarlos o mantenerlos.

Las mismas fuentes refieren que básicamente, la ansiedad procede de dos grandes tipos de problemas: “En primer lugar, de la posible obstaculización o entorpecimiento de planes, deseos o necesidades, aún en desarrollo, cuya consecución es para nosotros importante o necesaria, por ejemplo, la superación de un examen para acceder a un puesto de trabajo”.

“En segundo lugar, del posible deterioro de objetivos que ya hemos alcanzado, logros con los que ya contamos o forman parte de nuestro estatus. Así, percibiríamos como amenazante la pérdida de la salud o el trabajo”.

En cuanto a los factores de mantenimiento están el miedo al miedo; la pérdida de condiciones o facultades, por la propia ansiedad, que dificultan el afrontamiento de los problemas; las soluciones intentadas que resultan contraproducentes; la problematización de áreas inicialmente no conflictivas, como consecuencia de la propia ansiedad; el afrontamiento insuficiente o erróneo de los problemas origen de la ansiedad; y el establecimiento de mecanismos fóbicos.

Este último grupo, según el especialista, se desencadena porque los problemas originarios de ansiedad no se resuelven satisfactoriamente, o bien cuando la ansiedad alcanza límites de trastorno.

Cómo actuar

Normalmente, señala Baeza, si no se ha llegado a tener problemas de ansiedad de suficiente importancia, se pueden dar consejos generales para prevenirlo, pero si las alteraciones son de mayor gravedad requieren tratamiento profesional específico.

Entre las principales pautas a seguir, el psicólogo cita las siguientes:

1. Evitar la respiración superficial, intensa y rápida.

2. Concentrarse en una lectura, un paisaje, una conversación, y no en los síntomas.

3. No tomar café, estimulantes o alcohol, porque este último, aunque es un depresor del sistema nervioso, inicialmente reduce la ansiedad pero en un plazo posterior, aumentará las probabilidades de tener crisis de pánico.

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