Cuidado con el uso de medicina alternativa sin base científica

El uso de medicina alternativa sin supervisión ni base científica en enfermedades pediátricas podría causar severos problemas en la salud de los menores.
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“Debemos reconocer que el origen de toda la medicina como la conocemos ahora tiene sus inicios en el uso de hierbas, plantas y remedios elaborados por las personas. Sin embargo, los diversos estudios nos ha llevado a la triste realidad de que muchas cosas que se creyeron que era útiles son en realidad inútiles e incluso peligrosas”, expresó el pediatra del Hospital de Niños Benjamín Bloom y profesor de pediatría de la Universidad de El Salvador, doctor Ángel Duarte.

No obstante, el especialista añadió que el conocimiento ha ido evolucionando y que para asegurar que algo funciona para tratar determinada enfermedad, se deben realizar estudios científicos necesarios que prueben su eficacia.

El pedíatra expresa los beneficios que posee el aceite de bacalao y cita un estudio publicado en la revista británica The Lancet, donde se asegura que el consumo de vitamina D tiene grandes beneficios para tratar episodios de asma, dado que se han revisado centenares de casos. “El aceite de bacalao tiene una gran concentración de vitamina D. Es decir que esto sí tiene una base científica y al contrario, nosotros como especialistas animamos a los padres a utilizarla por su gran impacto en la salud”, expresó el pediatra.

Asimismo, el especialista comenta sobre elementos que pueden causar daños en sus hijos, tales como el uso de la equinácea. “Esta es conocida por sus propiedades inmuno estimulantes; sin embargo, se han hecho estudios en niños que sufren de otitis media dándoles un suplemento de equinácea con el fin de bajar la cantidad de episodios de otitis que ellos sufren por años. Pero al consumirlo se incrementan los episodios en lugar de disminuir. Y por suerte, hay sitios botánicos responsables que sí comunican esta información y otros irresponsables que lo ocultan y los siguen haciendo”, añadió Duarte.

Dos grandes grupos

Según el pediatra, hay dos grandes grupos dentro de la medicina alternativa. “Uno es el grupo de los charlatanes que cobran cantidades extremadamente altas por vender agüitas de colores a las personas... Esto es reprobable y como médicos nos oponemos totalmente a esto”, explicó.

Además, aseguró que sí hay medicina alternativa que puede ser útil, pero debe ser utilizada con cuidados de un especialista. “Por ejemplo todos sabemos que la miel de abeja tiene propiedades expectorantes, pero se debe saber que sí el menor es alérgico al polen esto podría ser desastroso para su salud. Además, tampoco es bueno consumirlo cuando un niño tiene menos de un año”.

Duarte comentó que el consumo de miel también se asocia con el botulismo, lo cual se describe como una parálisis ascendente que puede llegar a comprometer la vida. “Las esporas del microbio que produce el botulismo pueden estar presentes en la miel. Es ahí donde está el ejemplo claro que algo puede ser muy bueno para alguien y puede ser nocivo para otros grupos. Así como también el caso de poner ciprés en las heridas de un niño con varicela, la gente debe saber que esta planta es altamente alergizante”, añadió.

“Existen otras corrientes de medicina que más apuntan a la brujería y contra esas nos oponemos rotundamente; por ejemplo, el creer que darle ruda a un niño va a curarlo del (mal de) ojo. De hecho el ojo no existe, lo que existe son los vómitos, la diarrea debido al descuido, pero claro, es más fácil para los padres atribuir la enfermedad a un poder sobrenatural y no a la ingesta de una pacha contaminada. O las moscas se pararon en la comida”, comentó.

El doctor comentó que en el Hospital Bloom aún llegan niños a los que les han ‘chupado la mollera’. “Colocan al menor cabeza abajo tomándoles de los pies. Luego, les dan unas palmadas en las plantas de los pies, tratando de que la fontanela o mollera, vuelva al nivel que debe tener. Desconociendo que la razón de por qué la mollerita está hundida es que el niño ha perdido líquidos”, explicó.

Duarte comenta que en estas ocasiones el cerebro choca contra las paredes del cráneo, provocando un sangrado que en algunos casos pueden ser mortales. “Cuantos casos no he visto yo de niños con parálisis cerebral, que han quedado convertidos en tronquitos que no se pueden mover y que no pueden caminar a causa de estos tratamientos tan sin razón, sin lógica y desprovistos de todo tipo de criterio racional”, expresó el especialista.

El pediatra comentó que este puede ser un problema cultural, pues “luchar contra las creencias es más difícil que luchar contra cualquier cosa en la vida. He visto casos en donde la gente ha aprendido que si se cortan las uñas con un corta uñas al niño, se producirá la perdida del habla, así que las abuelas dicen que hay que cortarles las uñas con los dientes. Imagínese el montón de microbios que se pasan a esas criaturas”. Cuidados

El especialista dice que muchos tratamientos alternativos nacen de la necesidad de las personas; por ello, sus precios son altamente elevados y poco útiles.

“Han nacido curas milagrosas para alergias, cáncer... solo basta pensar racionalmente que si eso fuera cierto esa gente fuera millonaria”, enfatizó.

Además, Duarte comentó que un factor importante respecto al uso de dicho tratamiento es la fe. “Hay personas que tienen mejorías, porque la fe de la gente tiene condicionantes biológicos, físicos, psicológicos y sociales”, añadió.

Asimismo, destacó sobre la importancia del sistema nacional de salud, el cual primero, según él, debe asegurarse por velar por la prevención de las enfermedades.

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