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¿Curar las enfermedades sin tratamiento?

Los objetivos de la medicina regenerativa son cada vez más grandes. A continuación conoce más.
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Juan Carlos Izpisúa, referente mundial de la medicina regenerativa, en una entrevista a EfeSalud explica lo cerca que se puede estar de abrir una puerta que revolucione la práctica médica.

La manera en la que discurre la vida es siempre la misma, empezamos con el blastocito, y al cabo de unos meses aparece un organismo totalmente formado, sigue un periodo de plenitud y luego llega el envejecimiento, e independientemente de las enfermedades que tengamos o heredamos, ese envejecer da lugar a que nuestros genes y células dejen de funcionar normalmente.

De hecho, en EUA aproximadamente cada medio minuto una persona muere de una enfermedad que en principio podría tener solución gracias al tratamiento de la corrección genética o la terapia celular y en los últimos 10 años el mundo de la medicina regenerativa ha sido capaz de hacer avances, a juicio de Izpisúa, “imposible ni siquiera de imaginar” años atrás, y en el laboratorio se han podido generar todas las células o casi todas las que forman parte de nuestro organismo, como células hepáticas, neuronas, cardiacas...

En los dos últimos años esta investigación se ha completado con la generación de miniórganos: miniojos, minirriñones... “Realmente avances espectaculares, avances que se han restringido principalmente al mundo del laboratorio, y que aunque han generado una gran cantidad de conocimiento, todavía no se han podido trasladar a la clínica, porque se trata de un proceso complejo aunque esperanzador”.

Sin embargo y en opinión de Izpisúa, sí estamos más cerca de arreglar los genes que “están rotos” para tratar enfermedades incurables, mediante la técnica de modificar la secuencia genómica del ADN del ser humano.

“Es algo que vendrá más pronto que la obtención de células que se reconviertan en órganos para futuros trasplantes”, ha afirmado el investigador del Instituto Salk de California.

Minirriñones

La línea de investigación de reconvertir células les ha conducido en el Instituto Salk a conseguir “minirriñones” en ratones, y los resultados los califica de “muy prometedores” porque son capaces de funcionar correctamente.

Pero un minirriñón no sirve para trasplantarlo a un ser humano y hay que escalar el experimento, “por eso –refiere– hemos escogido al cerdo, cuyos órganos son de tamaño parecido al del hombre, y en eso estamos” con la colaboración de tres centros en España.

El resultado más importante es “que hemos empezado a ver, tras cuatro semanas, que las células que están creciendo dentro del embrión del cerdo ya están formando parte de la estructura de ese embrión y obviamente esto nos da muchas esperanzas y nos dice que quizás el cerdo pudiera ser una fuente de producción de órganos para trasplante para humanos”.

“No así en el tema de modificar el genoma, porque hoy disponemos de tecnologías capaces de alterar, cortar y copiar secuencias de base del ADN para corregir muchas mutaciones que dan lugar a muchas enfermedades”.

Las células de una persona adulta no se dividen y hasta ahora las técnicas de modificación del genoma no se podían aplicar a células que no se dividían.

El mayor riesgo de aparición de enfermedades se da cuando el hombre envejece y la combinación de la terapia celular y la corrección genética puede ayudar a retrasar o revertir estas dolencias.

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