Descifrando la anemia hemolítica

Las anemias hemolíticas son un grupo de enfermedades que se caracterizan por la destrucción masiva y prematura de los glóbulos rojos.
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Descifrando la anemia hemolítica

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Un equipo de investigadores ha iniciado una campaña de micromecenazgo para poder analizar el ADN de varios pacientes con esta patología. El objetivo es conocer los mecanismos que hay detrás de la enfermedad para su mejor diagnóstico y tratamiento.

Nuestra sangre se compone de plasma, plaquetas, glóbulos blancos y glóbulos rojos. Estos últimos, también denominados hematíes, son los que le aportan su color rojo característico. Su función es transportar el oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos y llevar de vuelta el dióxido de carbono desde los tejidos hasta los pulmones para su expulsión.

Los hematíes nacen en la médula ósea y, desde allí, pasan al torrente circulatorio donde, en condiciones normales, viven unos 120 días hasta que se descomponen y son eliminados, principalmente, por medio del bazo. La destrucción de los glóbulos rojos recibe el nombre de hemólisis.

Cuando existe una anemia hemolítica, los glóbulos rojos se destruyen antes de tiempo. Los especialistas del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos señalan que hay distintas razones que explican la destrucción de hematíes.

Las anemias hemolíticas pueden ser hereditarias o adquiridas. En las primeras, hay una alteración en los genes que controlan cómo son los glóbulos rojos. “Diferentes tipos de alteraciones genéticas causan diferentes tipos de anemia hemolítica. Estas alteraciones pueden afectar a la hemoglobina, a la membrana celular o a distintas enzimas de los hematíes”, apuntan.

En cambio, en las anemias hemolíticas adquiridas, el organismo crea glóbulos rojos normales pero estos son destruidos debido a distintos factores como alteraciones del sistema inmune, infecciones, reacciones a medicamentos o a transfusiones sanguíneas o a causa de una esplenomegalia (agrandamiento del bazo).

Síntomas de la anemia hemolítica

“Los primeros síntomas de la anemia hemolítica son: mal humor, cansancio injustificado, dolor de cabeza que impide concentrarse y pensar. Si la anemia empeora, se observa pérdida del equilibrio o mareos al ponerse de pie y dificultad para respirar. En el caso de los niños, hay apatía, irritabilidad, fatiga, palidez y fiebre”, detalla Paloma Ropero, responsable del Laboratorio de Eritropatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

La doctora Ropero explica que, además de los síntomas, signos y complicaciones derivadas de la hipoxia (falta de oxígeno) de los diferentes órganos que hay en todo tipo de anemia, en las anemias hemolíticas hay otras manifestaciones.

Se trata de “alteraciones vasculares; sobrecarga férrica por aumento de la absorción intestinal de hierro y la necesidad de transfusiones sanguíneas; hiperbilirrubinemia indirecta con colelitiasis (cálculos biliares) e ictericia neonatal; focos de hematopoyesis (formación de células sanguíneas) extramedular que pueden determinar compresiones de raíces nerviosas; déficit de ácido fólico; hiperesplenismo (bazo demasiado activo) con leucopenia (disminución del número de glóbulos blancos en sangre) y trombopenia (disminución de las plaquetas en el torrente sanguíneo), que podrían favorecer complicaciones hemorrágicas.
 

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