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El alto índice de diabetes y obesidad condiciona la salud sexual

Cerca del 58 % de los habitantes en América Latina y el Caribe vive con sobrepeso, lo que ocasiona riesgos a la salud sexual.
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El alto índice de diabetes y obesidad condiciona la salud sexual

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La sexóloga Irene Moreno afirmó que la obesidad y la diabetes mellitus de tipo dos afecta negativamente al deseo sexual y a una correcta erección por estar directamente relacionada con la circulación sanguínea.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en su nuevo informe, señalaron que cerca del 58 % de los habitantes en América Latina y el Caribe vive con sobrepeso.

Esto afecta a la respuesta en la erección y también en la lubricación vaginal”.
Irene Moreno, sexóloga

El Salvador no es la excepción, la Organización Mundial de la Salud (OMS), aseguró que hay un total de 53.5 % de personas con sobrepeso y 8.8 % afectados por diabetes. En Latinoamerica, la epidemia de obesidad, causante del aumento de la diabetes, está impulsada en gran parte por dos tendencias que van de la mano, la OMS señaló que hay un cambio en los hábitos alimentarios de la población, es decir, un aumento del consumo de alimentos con un denso contenido energético, ricos en grasas saturadas, azúcares y sal. A esto agregan la reducción de la actividad física, entre el 30 % y el 60% de la población no alcanzan el nivel mínimo recomendado de actividad física como por ejemplo, caminar durante 30 minutos al día.

Consecuencias en la salud sexual

Las mujeres afectadas con estas enfermedades ven depauperada su condición sexual al producirse adelgazamientos en las paredes vaginales, además de sequedad, lo que ocasiona relaciones sexuales dolorosas.

La experta no pasa por alto la incidencia emocional que provoca una enfermedad meramente física; ya que, si uno tiene depresión, esta resulta “un pésimo aliado de la sexualidad porque quita las ganas de vivir y la sexualidad es una expresión de vida”.

Hablar de salud sexual requiere distanciarla de la salud reproductiva, pues “no hablamos de genitalidad”.

“No es la ausencia de enfermedades (sexuales) sino un estado generalizado de bienestar en torno a aspectos relacionados con la sexualidad”, aclara.

La salud sexual se compone de cuatro partes: la biológica, la emocional, la social y la espiritual, que deben convivir en equilibrio. “Todas forman una unidad”, afirmó, “si socialmente tienes una educación muy represiva aunque físicamente estés bien tu experiencia sexual va a dejar mucho que desear”.

El concepto de salud sexual se halla “desvirtuado porque se piensa en medicina obstetricia o en lo urológico en el caso de los varones”, pero no es suficiente.

Pensar que si no se tiene una infección de transmisión sexual o una infección vaginal se está bien, es un pensamiento erróneo.

“Ni siquiera los ginecólogos preguntan a sus pacientes por su capacidad orgásmica o su frecuencia sexual. Nos falta entender que la salud sexual repercute en todo además”, aseveró.

 

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