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El frío aumenta el tamaño de la caja torácica de los humanos

Un grupo internacional de investigadores, con participación española, ha comprobado que las poblaciones que habitan climas más fríos tienen cajas torácicas de mayor tamaño y anchura.
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El frío aumenta el tamaño de la caja torácica de los humanos

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El estudio contradice la teoría que, hasta el momento, defendía que los seres humanos, frente a otros animales de sangre caliente, no sufrían adaptaciones biológicas a climas extremos, ha informado en una nota de prensa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

En las reglas ecológicas de ‘Allen’ y ‘Bergman’ se recoge que el proceso de adaptación a climas extremos, tanto fríos como cálidos, puede producir cambios en la complexión de los animales de sangre caliente.

Así, las especies que habitan zonas más frías son más grandes y su cuerpo tiene una forma más esférica, frente a sus equivalentes en climas cálidos que tienen una complexión más estilizada.

Estos cambios corporales sirven para mantener el equilibrio térmico puesto que favorecen la pérdida de calor en los climas cálidos y la retención en los climas fríos.

“Hay una corriente de pensamiento que dice que el ser humano es el único animal de sangre caliente que no cumple estas reglas ecológicas debido a que las adaptaciones culturales que tenemos harían que las adaptaciones biológicas no se diesen”, ha aclarado el investigador del MNCN y autor de este trabajo, Daniel García Martínez.

El experimento ha estudiado el tamaño de las cajas torácicas de los esquimales de las regiones árticas de Groenlandia y Alaska, y de otras culturas del extremo sur de la Patagonia, y los ha comparado con los resultados obtenidos en poblaciones europeas de España, Portugal y Austria, así como del centro y sur de África.

Adaptación de los humanos a los cambios climáticos

“En este trabajo hemos encontrado una relación significativa entre variables climáticas y el tamaño del tórax: a mayor latitud, y por lo tanto frío, mayores son las cajas torácicas. También hemos encontrado que los esquimales de Groenlandia un tórax extremadamente amplio, una adaptación que se traduce en una forma corporal más esférica”, ha añadido el también autor Markus Bastir, del MNCN.

En el resto de poblaciones con las que han trabajado, este cambio en la complexión era “menos evidente” y creen que se debe a que se encuentran más cerca del Ecuador que las poblaciones que habitan en Groenlandia.

El trabajo aporta “información clave” sobre la adaptación a los cambios climáticos en el ser humano, puesto que se ha observado que tiene una “gran plasticidad biológica” y, aunque las adaptaciones culturales son una parte importante del éxito evolutivo, también las biológicas influyen en la forma del cuerpo, ha concluido García Martínez.

El experimento 
Ha estudiado el tamaño de las cajas torácicas de los esquimales de las regiones árticas de Groenlandia y Alaska.

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