Enfermedad terminal

Muy a menudo tenemos que lidiar con esta expresión de comunicar a los familiares del paciente que su ser querido tiene una enfermedad terminal.
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Normalmente es un impacto que los familiares no logran asumir aun por semanas y se dan a la tarea de cuidar de un enfermo terminal, el cual créanme no es fácil y es digno de elogio la persona que asume esta responsabilidad. Recuérdese que estamos hablando de los seres queridos que lo cuidan, no del paciente en sí, este tiene otras manifestaciones anímicas fuera de luchar contra la enfermedad.

¿Qué pueden hacer los miembros de la familia para consolar y cuidar a un ser querido que sufre de enfermedad mortal? ¿Cómo pueden los cuidadores enfrentarse a las emociones que quizás experimenten durante la enfermedad? A medida que se acerca la muerte, ¿qué se puede esperar?

En primer lugar es esencial hablar con franqueza siempre y cuando el paciente esté consciente del pronóstico de su enfermedad, por otro lado hace muchos años atrás aun los países muy desarrollados, la esperanza de vida era mucho menor que actual. La gente moría rápidamente de enfermedades infecciosas o por accidentes. Pocos podían ir a un hospital, y a muchas personas las cuidaban sus familiares, y morían en casa.

Hoy en día contamos con medicamentos para prolongar la vida y hacer que nuestros pacientes vivan más con la misma calidad de vida; sin embargo, esto no significa necesariamente que se vayan a curar.

A menudo padecen dolencias tan graves que ya no son capaces de valerse por sí mismas. Atenderlas entonces se convierte en una labor más complicada y sumamente agotadora.

Por consiguiente mueren más personas en los hospitales que en su casa .La mayoría de la gente hoy en día no está familiarizada con el proceso de la muerte, y pocos han visto morir a alguien en casa, por los general son notificados de los hospital del fallecimiento de los mismos ya que los reglamentos de estos no permiten que el familiar esté al lado del mismo, aun las visitas son restringidas a un familiar en un tiempo determinado, cosa de la que yo personalmente estoy en desacuerdo, pero lo que quiero manifestar es que el miedo a lo desconocido puede entorpecer o incluso impedir que una persona cuide a un pariente enfermo .

Lo primero es llevar a cabo un plan previo, ya que el desconsuelo es mayúsculo cuando se diagnostica una enfermedad mortal, las personas cristianas hacen cadenas de oración y le ruegan a Dios que se muestre “como contar” sabiamente los días para que pueda aprovechar lo mejor posible el tiempo que le queda con su ser querido. Lograrlo requiere buena planificación. Si su ser querido aún puede comunicarse es menester hablar con él para preguntarle quién debe tomar las decisiones por el cuándo no pueda hacerlo por si mismo. Hablar con franqueza desde el principio permite que la familia se concentre en prestar los cuidados necesarios a medida que la enfermedad avance, tomando un pasaje de la biblia que dice: “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial”. Las últimas semanas de vida se presentan varios cambios como inapetencia, asilamiento, dormir más, intranquilidad, cambios en la respiración, congestión y cambios en el color de la piel. Aprendamos a no rechazar el apoyo de nadie.
 

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  • hemato- oncólogo
  • dr. Alvaro Ernesto Palacios
  • cáncer

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