¿Habrá más virus respiratorios este invierno? Un efecto colateral de la covid-19

Las medidas tomadas para protegernos de la pandemia pueden tener consecuencias inesperadas a corto plazo. En los últimos meses otros virus respiratorios han visto mermada su circulación, lo que podría provocar un 'rebote' en el futuro.

Enlace copiado
Enlace copiado
Shutterstock / KrerkStock

Las medidas de orden higiénico y social adoptadas por las autoridades de casi todo el mundo desde febrero de 2020 no solamente han conseguido limitar la expansión del SARS-CoV-2, que es lo que se buscaba: también han contenido la expansión de otros patógenos, como el de la gripe y varios catarrales. Uno de estos es el virus respiratorio sincitial (VRS).

El virus respiratorio sincitial es responsable de muchos catarros invernales, pero en niños pequeños puede provocar afecciones más serias. La primera infección por este virus en los menores de un año puede producir infecciones graves de las vías aéreas inferiores. Es, de hecho, el principal causante de hospitalización por esa causa en niños y niñas de corta edad. Es responsable del 50 % de las bronquiolitis y del 25 % de las neumonías. Es muy contagioso: la probabilidad de que un niño de un año haya sido contagiado es superior al 95 %.

En los países templados las epidemias anuales del virus respiratorio sincitial tienen lugar en los meses más fríos, pero en los países tropicales se dan a lo largo de todo el año. En el mundo se producen del orden de 33 millones de casos anuales de enfermedad de vías respiratorias inferiores y a este virus se le atribuyen casi 60 000 muertes, el 90 % en países con niveles de ingresos medios y bajos. En España, se estima que estas infecciones provocan entre 15 000 y 20 000 visitas anuales a urgencias pediátricas, y entre 7 000 y 14 000 hospitalizaciones. Entre 70 y 250 niños fallecen al año por su causa.

Aunque los bebés son los que corren un mayor riesgo de muerte a causa del VRS, más del 80% de los casos de enfermedad respiratoria de vías bajas asociadas a este virus y más de la mitad de las muertes por su causa se producen en niños y niñas mayores de seis meses de edad. Además, la infección predispone a sufrir problemas respiratorios en los primeros años de vida.

Hace un año Australia se encontraba en mitad del otoño y los virus respiratorios deberían haber empezado a circular por la población, sobre todo la infantil. Sin embargo, tan solo a un 1 % de los niños y niñas ingresados en un hospital de Perth se les diagnosticó una infección por el virus respiratorio sincitial. El verano siguiente un 70 % de los hospitalizados dieron positivo en el correspondiente test. Las medidas para detener el avance de la covid-19 habían provocado un retraso de medio año en la expansión del virus. En otras zonas de Australia se registraron fenómenos similares.

El hemisferio norte, como es lógico, no es ajeno al fenómeno. En Francia la circulación del virus respiratorio sincitial empezó en febrero, 12 semanas más tarde de lo habitual. De acuerdo con simulaciones basadas en los casos registrados en los Estados Unidos en 2020, en los próximos años pueden producirse brotes importantes –los más intensos en el próximo invierno– como consecuencia de las medidas de aislamiento y distanciamiento implantadas.

Muchos pediatras australianos y de otros países están preocupados. En Australia se han dado cuenta de que la mayoría de los niños y niñas de menos de 18 meses de edad no ha estado en contacto nunca con el virus respiratorio sincitial, y otros muchos, mayores de esa edad, llevan 18 meses sin haberlo estado y es posible que la inmunidad frente a ese virus se haya desvanecido. El problema es que no saben cómo reaccionará el sistema inmunitario de todos esos niños y niñas cuando se contagien.

Esa es la razón por la que en los servicios de salud del Reino Unido, por ejemplo, se han propuesto observar con atención la evolución de esa viriasis, por si tuvieran que tomar medidas especiales al respecto. El único tratamiento disponible, de carácter profiláctico –anticuerpos monoclonales– se utiliza para casos de alto riesgo, bebés prematuros y criaturas con problemas cardíacos, principalmente.

El virus respiratorio sincitial no es el único patógeno con el que entran en contacto los niños durante sus primeros meses y años de vida. Lo apuntado para ese virus sería, en principio, aplicable a esos otros microorganismos. Por lo tanto se puede responder a la cuestión que encabeza a este artículo: lo más probable es que sí, que haya más virus. No serán unos recién llegados como el SARS-CoV-2, sino los que conviven con nosotros desde hace siglos, que habrán vuelto.

Por ello, los especialistas recomiendan que, ante la previsible reducción de la incidencia de la covid-19 hasta niveles manejables por los servicios de salud, no se abandonen rápidamente todas las medidas en vigor para limitar los contagios, como las recomendaciones higiénicas, el uso de mascarilla o evitar aglomeraciones. Los contagios por el virus respiratorio sincitial se producirían más lentamente y los servicios de salud dispondrían así de más tiempo y recursos para hacerle frente.


La versión original de este artículo fue publicada en el Cuaderno de Cultura Científica de la UPV/EHU.


The Conversation

Juan Ignacio Pérez Iglesias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Autor Juan Ignacio Pérez Iglesias, Presidente del Comité Asesor de The Conversation España. Catedrático de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea


Lea este mismo articulo en The Conversation

Tags:

  • Virus respiratorios
  • Coronavirus
  • Pandemia
  • Contagios
  • Efecto colateral
  • Medidas de prevención
  • Catarros

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines