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Hacerle frente a la disfunción eréctil

Unas veces se trata de problemas propiamente orgánicos, otras veces son de tipo psicológico. Antes de iniciar un tratamiento hay algunas cuestiones que debes saber sobre cómo es la erección según tu edad.
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La erección del hombre va variando a medida que este va cumpliendo más años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce a la Disfunción Eréctil (DE) como un problema de salud en el mismo grado de discapacidad y severidad que la infertilidad, la artritis reumatoide o la angina de pecho.

La DE se define como la incapacidad de obtener y mantener una erección del pene suficiente para realizar un acto sexual satisfactorio. Por ejemplo, cuando un hombre entra en la treintena, las erecciones, por lo general, siguen siendo bastante fuertes y si se ven algo mermadas suelen estar relacionadas con asuntos como el colesterol, la obesidad, el trabajo o los hijos.

A partir de los 50 años la DE suele estar más presente y está muy vinculada a las dolencias de tipo cardiovascular, al tabaco o el deterioro del suelo pélvico. Estas son las principales características que recoge Silvia Catalán, psicóloga especializada en sexología y terapia sexual y de pareja y perteneciente a la comunidad médica Saluspot.

Su perduarabilidad

Si la disfunción eréctil permanece en el tiempo, el afectado tiene que acudir al urólogo para descartar problemas orgánicos.

Hay hombres que sufren “el clásico gatillazo” o a medida que avanza el acto sexual se les acaba disminuyendo la erección. A pesar de ello, pueden experimentarla al masturbarse e incluso les aparece de manera espontánea al despertarse o durante la noche. En estos casos, está claro que hay que descartar la visita al urólogo, explicó Catalán.

Pero si en las relaciones sexuales continúan los problemas, conviene acudir al psicólogo/sexólogo. Además, Catalán suele recomendar a sus pacientes ir a un fisioterapeuta especialista en el suelo pélvico, el cual es sumamente importante.

Factores psicológicos

Según el Institut Marquès (Centro de Internacional en Ginecología, Obstetricia y Reproducción Asistida) se estima que el 30 % de las disfunciones eréctiles tiene un origen psicológico.

Para eliminar los miedos y los prejuicios, la experta hace terapia de pareja en la que trabaja principalmente en la educación sexual –asignatura pendiente en las escuelas– y en la confianza y la comunicación.

A modo de ejemplo, Catalán subraya que el deseo es fundamental, pero “si una mujer no alcanza el orgasmo no significa que no esté a gusto con su pareja”.

Sus terapias consisten en dar una serie de indicaciones y recomendar una serie de ejercicios para practicar tanto a nivel individual como en pareja para trabajar esos miedos e inseguridades.

Problemas orgánicos

Guillem Rius, urólogo y andrólogo, también miembro de la comunidad médica Saluspot, ha tratado en su consulta a hombres de todas las edades, desde los 18 hasta los 70 aproximadamente. De hecho, asegura que el 20-25 % de sus consultas se debe a la “impotencia o a la eyaculación precoz”.

El doctor establece que a partir de los 40 años es cuando más problemas pueden aparecer: “Una de las primeras zonas en las que se manifiesta arteriosclerosis es en el pene, porque se van cerrando las arterias”.

A su vez, entre el 30 y el 50 % de los enfermos diabéticos mal controlados está afectado por problemas en la erección.

Asimismo algunos medicamentos pueden producir dicha enfermedad como efecto adverso, entre ellos destacan medicamentos para el tratamiento de la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes, depresión, úlcera de estómago, insomnio y algunos tipos de fármacos usados para tratar el cáncer, así como el uso de drogas adictivas o tabaco, según datos del Institut Marquès.


Tratamientos

Cuando se trata de problemas puramente orgánicos hay que acudir a un tratamiento. El urólogo se refiere principalmente a los siguientes:

Sildenafil: Fármacos como la conocida viagra. Actúan como vasodilatadores y aumentan el riego del pene facilitando así su erección. Siempre es necesario que existan estímulos.

Inyecciones: El propio paciente se pone una inyección en el pene que estimula la hormona que produce la erección, prostaglandina.

Cremas: Desde hace un año o dos se utiliza una crema que se aplica en el pene y lo absorbe produciendo el mismo efecto que el anterior.

Prótesis de pene hidráulicas: Antes de que salieran todos los medicamentos ya descritos era la única solución. Ahora solo se coloca cuando ninguno de los métodos anteriores funciona. Destruye el mecanismo propio de la erección y lo sustituye por uno artificial.




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