Hidroterapia, un baño que alivia el párkinson

La hidroterapia ayuda a que el paciente tenga más libertad de movimiento. Entre los beneficios del agua están la flotación, la resistencia, la presión hidrostática, el movimiento fluido, entre otros.

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Hidroterapia, un baño que alivia el párkinson

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La hidroterapia en el párkinson es una técnica altamente efectiva por las múltiples cualidades que ofrece el agua. Con fines terapéuticos, puede convertirse en una fuente de calidad de vida para los enfermos. El objetivo de esta es eliminar la rigidez muscular, que es uno de los signos que caracteriza a la enfermedad y que ocasiona severos dolores; también contribuye a aliviar la rigidez facial y corporal, los dolores provocados por las posturas viciosas, facilitar la movilidad de los diferentes segmentos corporales, aumentar la capacidad pulmonar para mejorar la proyección de la voz en un espacio diferente y darles a conocer técnicas de relajación.

La idea de emplearla en pacientes con párkinson surgió de la Parkinson Disease Society (PDS) del Reino Unido. La experiencia de sumergir a los pacientes en la piscina, siempre en una zona donde puedan mantenerse en pie, demostró sus beneficios en la mejoría de síntomas como la rigidez de las articulaciones, dificultad de movimientos o comunicativa y de expresión, según la neuróloga María Àngels Bayés, directora de la unidad de párkinson y trastornos del movimiento, del Centro Médico Teknon, de Barcelona.

Sumado a todo lo anterior, el habla, una facultad mermada en un porcentaje altísimo de personas con párkinson, también se ve beneficiada con esta práctica, que debe estar avalada por el médico de cabecera de cada paciente.

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