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La importancia de los dientes de leche

Los dientes de leche como todos sabemos no son los dientes definitivos, pero es importante cuidarlos y mantenerlos en la boca hasta el proceso natural de su cambio a los dientes permanentes, ya que los dientes temporarios o “dientes de leche” son muy importantes para el desarrollo del hueso alveolar estimulando el crecimiento, funcionalidad y fortalecimiento de los huesos maxilares para la creación de una correcta mordida y el aprendizaje de una buena masticación.

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La presencia de los dientes de leche también es importante para el desarrollo de la fonación, es decir, para hablar correctamente, ya que permiten la coordinación entre la lengua y los labios para poder tener una buena dicción en el lenguaje.

Estos dientes también tienen una función estética y mantienen la proporción del rostro ofreciendo una apariencia saludable y agradable. Además mantienen el espacio para los dientes permanentes y sirven de guía para su erupción, por lo tanto son importantes para mantener la correcta estructura de la boca a lo largo del crecimiento, si un niño pierde un diente de leche antes de tiempo es importante colocar un mantenedor de espacio para evitar que los dientes permanentes vecinos migren en busca del contacto con otro diente y se pierda el espacio donde debería erupcionar el diente permanente sucesor, trayendo como consecuencia malas posiciones dentales.

Por ello es importante la visita al odontopediatra en los primeros 6 meses de edad, de esa manera el odontólogo tiene la oportunidad de aconsejar y asesorar a los padres sobre la alimentación adecuada, limpieza de las encías y de los primeros dientes, evitar aparición de malos hábitos y controlar los factores de riesgo cariogénicos antes de que aparezcan problemas de caries y descalcificaciones. Toda esta información a los padres les será de mucha utilidad para prevenir caries, enfermedades de las encías y mordidas incorrectas.

Otra ventaja de la visita temprana al odontopediatra es que se realiza una odontología mínimamente invasiva, las visitas son indoloras y sencillas, de esa manera el niño se va acostumbrando rápidamente a las visitas al odontólogo y así no las asocia con una experiencia traumatizante.

Posteriormente el niño va adquiriendo una buena rutina de higiene dental, la cual debe ser supervisada hasta que cumpla ocho años o muestre cierta independencia en el cuidado de sus dientes; sin embargo, en los primeros años los padres juegan un papel importante en la limpieza de la boca del bebé, aunque no hayan aparecido los primeros dientes se recomienda después de cada comida pasar una gasa húmeda por la encía y las mejillas.

Cuando los pequeños ya tienen sus primeros dientes es necesario limpiarlos con un cepillo pequeño o con una gasa para poder quitar el residuo de alimentos después de cada comida, cuidar que el bebé duerma sin el biberón y después limpiarle los dientes con gasa o cepillo, así se evita que los residuos de leche produzcan ácidos que son los que se encargan de deshacer la superficie dura de los dientes. Cuando la mayoría de los dientes de leche están erupcionados se recomienda una adecuada higiene dental usando todos los días auxiliares como cepillo, hilo dental, pasta dental y enjuague con flúor, es importante mencionar que la dosis de flúor tanto en la pasta como en el enjuague se deben medicar de acuerdo con la edad y el riesgo cariogénico de cada paciente, los padres deben supervisar estas actividades de limpieza dental hasta los siete u ocho años de edad. No olvidemos que es recomendable por lo menos dos visitas anuales al odontopediatra para realizar una limpieza profesional, revisar técnicas de cepillado, hábitos alimenticios y control de placa bacteriana, al mismo tiempo se necesita valorar cada caso para implementar medidas preventivas, como colocación de sellantes, aplicación de flúor y determinar si es necesario en algunos pacientes visitas más frecuentes debido al grado de riesgo cariogénico.

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