La importancia de una buena mordida para una buena masticación y digestión

Masticar es el primer paso en el proceso digestivo, es decir, de alguna forma le avisamos al sistema que debe ponerse en marcha. Para lograr una buena digestión es preciso masticar lo máximo posible para que la comida sea cada vez más pequeña.
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Las enzimas de la saliva son las que rompen la comida justo al introducirse en la boca. También es peligroso tragar trozos grandes de comida, ya que puede interrumpir el aire en tu garganta y te puede hacer ingerir bacterias, así como hacer más complejo el proceso digestivo. Evitaremos problemas de este tipo si aprendemos a masticar correctamente. Primero, es  importante  dejar un amplio espacio entre cada alimento, para asegurarnos de que tenemos tiempo suficiente para masticar. Además, si lo haces lentamente se disfruta más de la comida, y probablemente se coma menos de lo que se debe. También es recomendable comer en un ambiente tranquilo y relajado, evitando lugares ruidosos, ya que estos sitios pueden influenciar en la rapidez con la que comes y en el cuidado que le debes de dar a la masticación. El proceso de digestión de alimentos se da en el aparato digestivo. La boca es parte de este sistema, por lo que podemos concluir que es ahí donde realmente comienza la digestión. Cuando introducimos los alimentos en la boca y los masticamos estamos realizando uno de los pasos más importantes para que la comida sea digerida correctamente dentro del organismo. Al masticar correctamente facilitamos la digestión y evitamos muchos problemas digestivos derivados de una mala masticación. El proceso masticatorio realizado en la boca consiste en la incisión de los alimentos cuando estos son cortados, luego la trituración los reduce a pequeños trozos, posteriormente se produce la insalivación cuando estos alimentos se mezclan con la saliva, al final de la masticación tenemos como resultado un bolo alimenticio, el cual es conducido de la cavidad oral al esófago produciéndose la deglución.

En el  acto de la masticación se emplea una gran cantidad de músculos que generan toda una serie de tensiones oclusales que, a través de las bases óseas, transmiten sus fuerzas a lo largo de la estructuras dentales y cráneo-faciales. Además, la masticación estimula el crecimiento y el correcto desarrollo de los tejido buco faciales. Para obtener una buena masticación es sumamente importante tener una buena mordida, la cual consiste en que los dientes superiores deben encajar con los dientes inferiores, la articulación temporo-mandibular tiene que estar centrada, los músculos, ligamentos y tejidos que intervienen en la masticación deben estar equilibrados, a esto se le llama oclusión ideal, pero en muchas personas los dientes están desalineados y se encontrarán mordidas incorrectas tales como mordidas abiertas, mordidas profundas, mordidas cruzadas, desproporciones de tamaño entre el hueso maxilar y la mandíbula, etc. Por ello es necesario restaurar esas malas mordidas por medio de la ortodoncia, o por tratamientos combinados de ortodoncia y prótesis para ayudar a una mejor función y mejorar tanto la salud bucal como la salud en general del paciente. Por supuesto que además de las malas mordidas existen muchos otros aspectos que influyen en los problemas digestivos, tales como comer en exceso, el estrés, abuso del consumo de grasas, abuso de bebidas con gas, etc. Como lo hemos mencionado, una buena digestión comienza con una buena masticación de los alimentos, pero si tiene problemas digestivos frecuentes, es importante visitar a un médico gastroenterólogo para un examen cuidadoso del aparato digestivo y hábitos alimenticios.

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