La quinoa, un superalimento

La quinoa, un grano procedente de Bolivia y Perú, tiene un elevado valor nutricional que la sitúa en la base de la pirámide alimentaria, junto a los cereales y los tubérculos.
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La quinoa, un grano de los Andes de Bolivia y Perú, es un pseudocereal que pertenece a la misma familia que las espinacas y las remolachas y procede de la semilla de la Chenopodium quinoa.

En los últimos cuatro años, la quinoa ha pasado de ser un humilde plato de muy bajo precio que solo se consumía en sus lugares de origen a servirse en las mejores mesas de todo el mundo con las bendiciones de nutricionistas, chefs y gurús de la alimentación.

Este alimento, en comparación con otros granos integrales, es relativamente rico en proteínas y nos proporciona todos los aminoácidos esenciales.

Además, debido a su elevado contenido en fibra, principalmente aporta energía, y es una opción excelente para aquellas personas con intolerancia o alergia al gluten porque no lo contiene de manera natural. También es rico en vitaminas y minerales. “Al tener hierro de origen vegetal, se puede comer quinoa con una fruta cítrica u otra rica en vitamina C para aumentar la disponibilidad de este mineral, un hábito similar al que se recomienda cuando tomamos un plato de lentejas“, aconseja Anabel Aragón, experta en salud y nutrición.

La quinoa tiene una cualidad muy peculiar: la planta resiste condiciones extremas y puede prosperar en ambientes hostiles y en tierras de mala calidad.

“Por todas estas ventajas, se ha convertido en una de las esperanzas para alimentar a la población mundial, los científicos están investigando para conocer más los secretos de su crecimiento y maduración, ya que puede resultar clave para llenar las despensas de nuestros hogares en un futuro”, informa Aragón.

Cómo cocinar la quinoa

Antes de cocer los granos, es imprescindible lavarlos para eliminar la saponina, una sustancia que forma una espuma blanca en el agua y le da sabor amargo.

Para ello, tal y como expone la experta en nutrición, tenemos que poner la quinoa en una olla bajo un chorro de agua fría, enjuagarla unos segundos hasta que se forma la espuma, desechar este agua y repetir el lavado una segunda vez. Finalmente, la escurrimos y ya está lista para ser cocinada.

“Para la cocción, utilizamos tres partes de agua de caldo por una parte de grano, lo ponemos a fuego medio durante 20 minutos hasta que la encontremos de nuestro agrado. El tiempo perfecto de cocción se alcanza cuando cada grano de quinoa ha doblado su volumen y libera su germen blanco”, expone Aragón.

Una receta muy fácil de preparar es la ensalada de quinoa cocida con ingredientes mediterráneos: tomate, pepino, aceitunas, queso feta y cebolla, todo ello aderezado con aceite de oliva, sal, pimienta y un toque de ajo.

La quinoa puede incluirse también en el desayuno añadiendo leche, así como pasas, nueces, un poco de miel de abejas y un toque de canela o vainilla.

A la hora de la comida o de la cena, Aragón recomienda utilizarla como alternativa a las guarniciones de arroz, patata o pasta, introduciendo así más variedad en nuestra alimentación.

“Estamos acostumbrados a utilizar siempre los mismos alimentos para acompañar la carne o el pescado, pero recordemos que la quinoa, al ser integral, aporta mucha fibra, un nutriente que nos hace falta, aunque muchas veces no tomamos la cantidad suficiente”, indica.
 

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