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La verdad sobre la enfermedad venérea que "come" genitales

Así actúa la donovanosis o granuloma inguinal, una infección bacteriana de transmisión sexual.

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Esta enfermedad se ha descrito en Colombia y en varios países de Suramérica.  Foto: iStock

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En los motores de búsqueda y redes sociales se han incrementado las preguntas sobre una enfermedad de transmisión sexual llamada donovanosis o granuloma inguinal, una infección bacteriana que, si bien tiene un severo impacto en los genitales, debe verse en sus justas proporciones para no causar alertas innecesarias.

En ese sentido, lo primero que hay que saber es que según el médico infectólogo Carlos Álvarez, expresidente de la Asociación Colombiana de Infectología, es una enfermedad que si no se diagnostica a tiempo puede avanzar hasta generar complicaciones serias.

Un artículo de la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, el cual describe un caso en Colombia, referencia que esta infección es más prevalente en niveles socioeconómicos bajos, endémica en las regiones tropicales, con reportes de presencia en Centroamérica, el Caribe y Suramérica, ubicándola concretamente en el Perú como la primera causa de úlceras genitales crónicas en personas con deficiencias en su sistema inmune.

Este mal afecta por igual a hombres y mujeres, aunque hay que aclarar que la epidemiología de esta enfermedad “no está adecuadamente dilucidada y se requieren más estudios al respecto”, según los investigadores.

¿Qué es?

En realidad es una enfermedad infecciosa transmitida sexualmente por la bacteria Klebsiella granulomatis. Esta enfermedad se conoce como donovanosis porque a pesar de haber sido descrita a finales del siglo XIX en India, el germen causal fue identificado por Charles Donovan en 1902. También se conoce como granuloma inguinal o granuloma venéreo.

La bacteria

La Klebsiella granulomatis es una bacteria que se introduce dentro de las células y que requiere de oxígeno para su proliferación, suele habitar el intestino y se transmite por contacto sexual, incluidas las prácticas orales y anales. También se transmite por contacto directo de los genitales con materia fecal, con una gran posibilidad de propagarse a la piel de las áreas aledañas. Vale la pena aclarar que también puede ser transmitida al feto durante el nacimiento.

Este germen tiene un periodo de incubación que puede llegar hasta las 12 semanas, pero en promedio se manifiesta incluso en la primera semana. Todo se inicia con una especie de bultos o gránulos que van aumentado de tamaño y progresan a úlceras que crecen, lo que le da un carácter dramático a la lesión, explica el infectólogo Álvarez.

“Dichas úlceras, al no tratarse, dan la apariencia de estar devorando el área y por eso la gente dice comúnmente que se está comiendo la carne”, indica el especialista.

Síntomas

Álvarez insiste en que la bacteria produce unas úlceras que por lo general no duelen y progresan lentamente sobre los genitales y las áreas aledañas sin que se acompañen de ganglios, pero que son muy vascularizadas, por lo que pueden sangrar fácilmente, lo que les da una apariencia de carne viva.

Pero también puede haber lesiones secas, con bordes elevados, que pasan desprevenidas.

El problema es que las úlceras pueden ser focos de muerte celular por necrosis (muerte de las células por falta de oxígeno). Esto produce, por supuesto, mal olor e incomodidad en el entorno. En algunos casos pueden coexistir todas estas lesiones, lo que configura un cuadro difícil de manejar.

Estas heridas generalmente se asientan en el 90 por ciento de los casos en las áreas genitales y perianales, en el 10 por ciento en la región inguinal y a veces se combinan lesiones en otras áreas como la boca, los labios, las encías y en las ocasiones más graves se puede diseminar por la sangre y afectar órganos como el hígado, el pulmón, los huesos y los músculos.

Tratamientos

Como es natural lo más importante es la prevención a través de prácticas sexuales seguras, con métodos de protección, apunta Álvarez. Lo segundo es consultar de manera rápida ante cualquier síntoma a un médico especialista y jamás automedicarse.

Ante la sospecha, por lo general, los médicos identifican tempranamente la bacteria en el laboratorio e inician tratamiento antiobiótico por un tiempo definido y a dosis, y vía de administración que dependen del nivel de la enfermedad y de los órganos afectados.

También se incluyen medidas tópicas y las consecuentes recomendaciones frente a los potenciales contactos sexuales. Es importante aclarar que en el caso de que una madre esté afectada el niño recién nacido debe recibir tratamiento específico.

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