La vitamina B3 podría prevenir los abortos espontáneos y defectos congénitos

Investigadores australianos determinaron que este nutriente promueve el desarrollo de una molécula cuya deficiencia está asociada a malformaciones en el feto, un hallazgo que califican como “sin precedentes”.
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La vitamina B3 podría evitar los abortos espontáneos y prevenir algunos defectos congénitos. En lo que catalogan como un “hallazgo sin precedentes”, investigadores australianos concluyeron que muchas veces la causa de estos problemas radica en una falla de la molécula NAD (nicotinamida adenina dinucleótido), fundamental para el desarrollo de los órganos y cuya deficiencia puede ser compensada con dosis adicionales de esta vitamina.

“Hemos descubierto una nueva causa de los defectos congénitos y también cómo corregirla”, declaró Sally Dunwoodie, investigadora del Víctor Chang Institute de Sídney, quien estuvo a cargo del estudio publicado en el New England Journal of Medicine.

Advirtió que el descubrimiento –que equipara al del ácido fólico y sus beneficios antes y durante el embarazo– podría igualmente “reducir significativamente el número de abortos espontáneos o de nacimientos con defectos congénitos”.

Casi 8 millones de bebés nacen con defectos congénitos en el mundo cada año. Entre 10 y 15 % de las embarazadas en Estados Unidos sufre un aborto espontáneo. Según el Instituto Víctor Chang, varios estudios han demostrado que muchas mujeres tienen bajos niveles de NAD en la sangre.

La molécula usualmente se produce de forma natural en el organismo con una dieta saludable que incluya huevos, queso, salmón, pavo, nueces y semillas. Pero también se puede promover con la ingesta de suplementos de vitamina B3.

Por casualidad

Los investigadores llegaron a esta conclusión por ‘casualidad’ mientras estudiaban los genes que causan defectos congénitos del corazón. En 2005, examinaron a un niño con graves malformaciones del corazón, espalda y costilla, y encontraron que ambos padres tenían una mutación en un gen relacionado con la producción de NAD.

Años después, en 2012, el equipo halló a otro niño con defectos congénitos similares y cuya familia también tenía una mutación relacionada con la molécula. “Ese fue nuestro momento eureka”, cuenta Dunwoodie.

En el estudio describen cuatro casos donde las malformaciones estuvieron relacionadas con una deficiencia de NAD.

Adicionalmente realizaron un experimento en ratones que comprobó la relación entre la carencia de esta molécula y los abortos espontáneos o defectos congénitos.

No se quedaron allí: notaron que aquellos ratones que recibieron vitamina B3 (también conocida como niacina) no presentaron abortos involuntarios, ni malformaciones del feto.

“Creemos que este es uno de los mayores descubrimientos médicos del país. Es extremadamente raro descubrir un problema y ofrecer una solución preventiva”, precisó Robert Graham, director del Victor Chang Institute.

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