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Laboratorio de marcha y movimientoClave en la parálisis cerebral

El laboratorio de marcha evalúa los movimientos articulares y la fuerza de impacto en la planta de los pies. Una alternativa que permite intervenir con mayor precisión a un paciente con parálisis cerebral.
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La parálisis cerebral afecta la capacidad de los niños para moverse, mantener el equilibrio y la postura. Por lo general, se enfrentan a problemas para caminar de puntillas, dar pasos cortos, y sus caderas o rodillas pueden cruzarse al caminar. En ocasiones los pies pueden apuntar hacia adentro o hacia afuera.

Para corregirlo, el análisis de la marcha tridimensional puede ser útil para identificar cuáles son los músculos que contribuyen a las anormalidades y un examen puede determinar con mayor precisión si hay huesos torcidos que deban tratarse.

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De acuerdo con el médico fisiatra de FUNTER, Hugo Cordero Henríquez, en el laboratorio de marcha y movimiento, los movimientos musculares del paciente son evaluados de forma tridimensional, de lado, de frente, de atrás y desde arriba. La precisión de las cámaras de captura de movimiento, plataformas de fuerza, electrodos, registros de video y exámenes físicos les permite identificar las alteraciones en los patrones de marcha. A su vez, permite estudiar las presiones en la planta de los pies a través de una plataforma colocada en el piso del sendero de marcha.

“El laboratorio de marcha sirve para estudiar el nivel de patrón de marcha en los niños. Cuando ya lo determinamos, se hace un análisis minucioso para evaluar cuál es la intervención que vamos a utilizar”, aseguró el especialista.

Agregó que los pacientes con parálisis cerebral, “por su misma naturaleza, tienen un patrón de marcha que con el tiempo evoluciona. Por lo tanto, el laboratorio puede predecir cómo será la forma de caminar a medida que avanza la edad del niño”.

Con la información que proporciona es posible determinar un plan de tratamiento más seguro para la recuperación, por ejemplo, se evita que los niños se sometan a múltiples cirugías para corregir deformidades; dada a la precisión de las pruebas, es posible que se someta a una cirugía multinivel para corregir deformidades y que se equilibre el funcionamiento muscular.

El especialista apuntó que con los resultados se puede planificar una estrategia precisa como la utilización de fármacos (toxina botulínica, entre otros) o de una órtesis que permite recuperar una marcha más funcional y con menos gasto energético.

“Con los resultados de este examen yo hago las recomendaciones, que luego son recibidas por el médico que evalúa al paciente. En conjunto se toma la decisión si el paciente requiere de cirugía, botox o algún tipo de apoyo o soporte, dependiendo de las necesidades”, aseguró el fisiatra.

El procedimiento

Al paciente se le colocan electrodos en al área que se necesita evaluar; de esta forma, las cámaras detectan el movimiento y envían la información a la computadora. Estos datos son primordiales para el equipo de médico. De acuerdo con Corudo, luego de un año los niños deben regresar al laboratorio para determinar si el tratamiento fue exitoso.

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