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Las dietas que compiten con la dieta mediterránea

La dieta mediterránea ha demostrado algunas evidencias científicas como factor de protección ante determinadas enfermedades y como patrón de vida saludable.
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Estudios Han demostrado que la dieta mediterránea se asocia con menor riesgo de hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad, algunos cánceres y deterioro cognitivo.

Estudios Han demostrado que la dieta mediterránea se asocia con menor riesgo de hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad, algunos cánceres y deterioro cognitivo.

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“La dieta mediterránea está de moda, pero no sabemos hasta cuándo porque las modas en las dietas son pasajeras. Y le está saliendo mucha competencia, como la dieta DASH, la dieta nórdica, las vegetarianas…”, manifestó Corella en la conferencia que impartió en las recientes Jornadas de Nutrición Práctica en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

De hecho, comentó la catedrática de Medicina Preventiva en la Universidad de Valencia, en Estados Unidos se ha publicado en enero de este año una encuesta realizada a profesionales de la salud en la que han elegido como mejores dietas para 2018 la dieta DASH y la dieta mediterránea.

Según la experta, hay que tener en cuenta todas las dietas actuales porque no se debe comparar la dieta mediterránea solo con otra claramente menos sana, sino con aquellas que tratan de imponerse y que tienen algunos puntos en común con este referente de alimentación.

Así, la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), diseñada para bajar la presión arterial al disminuir la ingesta de sal, tiene en común con la mediterránea el consumo abundante de frutas y verduras, productos lácteos (sin grasa), legumbres, frutos secos como las nueces y el pescado.

La dieta DASH promueve el consumo de aves y otras carnes magras, frente a la carne roja, y limita el consumo de bebidas azucaradas y los dulces, según MedlinePlus, la web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Pero recomienda los aceites vegetales, como el de oliva, mientras que este aceite es el protagonista indiscutible del modelo mediterráneo.

El aceite de oliva, la diferencia con otras dietas

Mientras que la dieta DASH está muy definida al tener como objetivo controlar la hipertensión, la dieta mediterránea se presenta como un modelo de alimentación de gran heterogeneidad.

“Hay disparidad en su definición pero lo que la diferencia es que es una dieta alta en grasas ya que puede llegar al 40% del aporte total de energía diaria”, indicó Corella.

Pero se trata de grasas saludables sobre todo procedentes del aceite de oliva virgen extra, como demostró el estudio Predimed: una dieta rica en grasas saludables es más eficaz contra la enfermedad cardiovascular que otra dieta baja en grasas, como recomendaban algunas sociedades científicas, como la Asociación Americana del Corazón.

Además, ese aceite de oliva debe ser extra virgen, es decir, como si fuera el zumo de la aceituna, sin un refinado que evita la pérdida de ácidos grasos poliinsaturados y fitoquímicos como los polifenoles..

Además de tener esas propiedades saludables, el aceite de oliva permite dar sabor a los alimentos y por eso su maridaje con verduras, legumbres y pescados hace que la dieta sea de gran palatabilidad y se produzcan altas ingestas de estos productos.

La dieta mediterránea y su relación con la salud

Diferentes estudios han demostrado que la dieta mediterránea se asocia con menor riesgo de hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad, algunos cánceres y deterioro cognitivo.

“Pero son estudios aislados, tenemos que verlo conjuntamente desde el punto de vista de la pirámide de la evidencia”, apuntó la investigadora.

En su opinión, todavía hacen falta, con la dieta mediterránea, más estudios control y randomizados a largo plazo para observar distintas enfermedades y que arrojarían el máximo nivel de evidencia.

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