Las hormonas, otra causa de que mujeres adultas sufran más asma

Las mujeres tienen dos veces más probabilidades que los hombres de sufrir esta enfermedad. Según la OMS, en el 2015 hubo 383,000 decesos por esta enfermedad.
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Por varios años, las investigaciones confirmaron diferencias de sexo y edad en la incidencia del asma, un padecimiento crónico que provoca inflamación y estrechamiento de las vías que conducen el aire a los pulmones. Así, en la temprana edad, los niños tienen 50 por ciento más probabilidades que las niñas de padecerla; desde la pubertad son ellas las que tienen dos veces más posibilidades que los varones; y ya en la llamada tercera edad, las tasas se emparejan entre hombres y mujeres. Si bien estudios habían identificado factores como la exposición a alérgenos o infecciones virales como otros determinantes de los síntomas del asma, un hallazgo reciente señala a las hormonas como responsables de que las mujeres sean más afectadas en la vida adulta.

En concreto, el estudio, publicado esta semana en la revista especializada Cells Reports, atribuye este hecho a los efectos que causan las hormonas sexuales de hombres y mujeres en las células de los pulmones.

El trabajo, realizado por científicos de las universidades de Vanderbilt y Johns Hopkins, en Estados Unidos, indica que la testosterona de los hombres obstaculiza una célula inmunitaria vinculada a síntomas del asma como la inflamación y la producción de moco en los pulmones. En realidad, al hallazgo se llegó de forma contraria, según explica el jefe del equipo, Dawn Newcomb, del Centro Médico de Vanderbilt. “Pensábamos que eran las hormonas ováricas las que aumentaban la inflamación y no que fuera la testosterona la que redujera la inflamación”, aseguró.

¿Cómo se hizo?

Newcomb y sus colegas analizaron células de pulmón humanas y de ratón; en concreto, las linfoides conocidas como ILC2, que producen citoquinas, proteínas que causan inflamación y producción de moco en los pulmones, que dificulta respirar.

También recolectaron sangre de personas con y sin asma, descubrieron que quienes padecían esta enfermedad tenían más células ILC2 que las que no la sufrían y que, de ese grupo, las mujeres asmáticas tenían más células ILC2 que los hombres asmáticos.

Cuando los investigadores agregaron hormonas ováricas a estas células ILC2 –como estrógeno y progesterona– no observaron un aumento en la producción de citoquinas; pero cuando lo hicieron con testosterona vieron que la hormona evitaba que las células se expandieran y reducía la producción de esa proteína. Aunque el estudio se centró en la testosterona, los investigadores esperan explorar los efectos de otras hormonas sexuales en el asma.

Carlos Celis Preciado, internista neumólogo y coordinador del comité de asma de la Asociación Colombiana de Neumología, apunta sobre esta investigación, no obstante, que no es una conclusión definitiva, pues los ensayos se hicieron in vitro. Y añade que hay que tener en cuenta otras explicaciones para que la mujer sufra más de asma en la edad adulta, como las altas prevalencias de obesidad que ellas muestran.

El neumólogo Celis explica que otros factores de riesgo para la aparición de la enfermedad a cualquier edad están condicionados por una predisposición genética y por la exposición de las personas a sustancias y partículas del ambiente que pueden provocar reacciones alérgicas o irritar las vías respiratorias.

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