Magnetismo contra el cáncer cerebral

Un dispositivo en forma de gorro que emite campos magnéticos mejoró las probabilidades de supervivencia de pacientes con cáncer cerebral.

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El glioblastoma, también conocido como glioblastoma multiforme o GBM, es la forma más común del cáncer cerebral en adultos. Las células del GBM crecen rápidamente con gran número de células reproduciéndose. Para este cáncer se ha creado la terapia Optune, un sistema no invasivo regional que apunta a las células cancerosas que se dividen en el cerebro sin dañar las células saludables. “Esto está recomendado solo para pacientes con glioblastoma, no está aprobado para pacientes con tumores cerebrales de menor grado. De repente puede que funcione, pero si no está aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) no se utiliza”, reiteró Ivo W. Tremondt, neurooncólogo del Hospital Houston Methodist, durante su reciente visita al país, en el II Foro Internacional que realizó el Hospital de Diagnóstico.

¿Cómo funciona?

El mecanismo de Optune es través de campos eléctricos alternos, a modo de “olas”, llamados Campos de Tratamiento de Tumores (Tumor Treating Fields o TTFields, en inglés). Los TTFields viajan a través de la parte superior del cerebro en diferentes direcciones para frenar o detener la división celular del glioblastoma recurrente. De acuerdo con el neurooncólogo, este dispositivo mejora notablemente la calidad de vida del paciente con glioblastoma primario. “La calidad de vida no resulta afectada en el paciente, esto es muy importante, en comparación con lo que habitualmente se hace con la quimioterapia. Yo he visto gente morir por el tratamiento, no por la enfermedad. Estos campos no afectan”, explicó el especialista.

Una de las interrogantes más frecuentes es si estos electrodos tiene efectos secundarios. Sin embargo, el experto asegura que solo algunos pacientes pueden presentar leves erupciones en la cabeza. “Lo único que hacen es producir una irritación local en la piel. Pocas veces hay que interrumpir el tratamiento, sería una desgracia hacerlo solamente por una irritación. En mi experiencia nunca he visto reacciones severas”, detalló.

Aprobado para uso rutinario

El Optune está compuesto por una serie de líneas de electrodos. Estos van directamente conectados a un generador pequeño, que se usa durante todo el día y se puede llevar guardado en una bolsa. Para disimularlo, los pacientes suelen utilizar una gorra, sombrero o pañuelo. Los campos electromagnéticos deben estar activados durante 18 horas, “menos de 18 horas no garantiza el efecto esperado, es decir la inhibición de las células multiplicándose”, dijo Tremondt. Mientras más continuo sea el uso más efectivo puede ser.

Según el protocolo de uso, el tratamiento puede prolongarse hasta 24 meses o cuando sea evidente el progreso. “El tratamiento si no funciona al 100 % probablemente sea porque no se usó en el tiempo que se debe. Es prudente esperar entre 2 o 3 meses, si en este tiempo el tumor sigue replicándose no lo va a contener. Ese tipo de factores es lo que explica porque no funciona en todo el mundo”, reiteró.

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