Mal aliento (parte II)

En la edición anterior se habló de las causas principales del mal aliento. Es importante diagnosticar este padecimiento para poder brindarle al paciente la solución y el tratamiento adecuado.
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La mejor manera de diagnosticar esta enfermedad es preguntándole a los parientes con más confianza, en ocasiones a la persona misma suele incomodar. Pero el odontólogo puede diagnosticar posibles causas, como bolsas en encías, caries dental, impacto alimenticio entre dientes o restauraciones y coronas mal adaptadas. En la mayoría de ocasiones suele existir un tratamiento que podría curar la halitosis. Existe una medición donde se puede clasificar subjetivamente cuánto olor despide el paciente.

Los enjuagues bucales, dulces y sprays para el aliento solamente enmascaran el mal olor. Sin embargo, el efecto es transitorio (15 a 30 minutos) y no funciona como tratamiento a largo plazo. Otra desventaja es que la mayoría de los enjuagues contienen alcohol, lo cual puede resultar irritante y reseca la mucosa bucal. Existen en el mercado compuestos como clorhexidina, clorina, triclosán y flúor, que son coadyuvantes a la terapia dental y al mal aliento, pero poseen ciertas desventajas, como manchar los dientes, alterar el sentido del gusto, entre otras.

El tratamiento para la halitosis puede llevarse desde días hasta un par de meses para poder resolverlo; como se mencionó anteriormente, el odontólogo puede ayudarle a curar si el origen viene de bacterias en encías, caries muy profundas o empaque de comida entre un diente y otro.

La higiene del paciente es de vital importancia, pero también hay que prestarle atención a la higiene de la lengua, de igual manera debe ser cepillada-raspada, ya que acumula sarro.

La verdadera terapia para eliminar la halitosis hoy en día es el uso del peróxido de carbamida (el que también es utilizado en los blanqueamientos caseros, en otra concentración). Es un agente antibacteriano que actúa directamente en las bacterias que producen los gases sulfurados y de ahí el mal aliento, pues su mecanismo de acción es liberando oxígeno, lo que impide que las bacterias se multipliquen y reproduzcan.

Su presentación comercial es en aerosol, el cual debe aplicarse tres veces al día, dejando actuar en la boca durante 2 minutos. Al cabo de una semana ya puede notarse una mejoría y puede aplicarse de dos a tres meses dependiendo de la severidad de la halitosis.

Este tratamiento podrá ser efectivo si la causa del mal aliento está en la boca; si no, habrá que recurrir a otros tratamientos según el origen.

En resumen, el tratamiento actualmente más efectivo para combatir el mal aliento comprende una adecuada higiene bucal con la limpieza diaria de la superficie superior de la lengua junto a la utilización de productos como los mencionados en este artículo.
 

Tags:

  • dra. Claudia Basagoitia
  • mal aliento
  • ondotóloga

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