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Malformaciones congénitas: riesgo para la salud de la madre

Una malformación congénita incompatible con la vida es el defecto orgánico que impide que las funciones básicas de un ser humano se desarrollen con normalidad. Llevar a término un embarazo en estas situaciones supone un alto riesgo para la vida de la madre.
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Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América Latina las malformaciones congénitas ocupan entre el segundo y el quinto lugar como causa de muerte de los menores de un año, lo que las convierte en un problema de salud pública.

Las causas de las anomalías congénitas son diversas y dependen de las interacciones entre los ambientes en los cuales se encuentra inmerso el embrión.

En El Salvador, el Comité de Patología Fetal del Hospital Nacional de la Mujer Dra. María Isabel Rodríguez (HNM) registró en promedio 22 casos de malformaciones por mes en 2016; de estos, cuatro aproximadamente por mes fueron incompatibles con la vida.

De acuerdo a la doctora Sandra Mena Ugarte, ginecóloga obstetra y ultrasonografista, las malformaciones congénitas “tienen mucho que ver con el riesgo que tiene la madre en el embarazo”. “Hay una creencia de que las malformaciones incompatibles con la vida no conllevan absolutamente ningún riesgo para la mujer y esto tampoco es verdad en la mayoría de casos”, agregó. El diagnóstico se conoce a partir de la semana 11 de embarazo.

“La causal de malformaciones fetales es básicamente cuando no tienes (el embrión) una formación de órganos vitales como el cerebro, el corazón, los riñones. Sin la función de uno o todos, es suficiente como para decir que no tiene ningún pronóstico de vida”, dijo para CIENCIA MÉDICA el doctor Juan Grosso, ginecólogo obstetra, jefe del departamento de consulta externa del Instituto Nacional de Perinatología de México.

Mena, quien también funge como coordinadora del Comité de Patología Fetal del HNM, señaló que el caso más frecuentemente diagnosticado en la vida intrauterina es la anencefalia, un defecto de nacimiento grave.

Ante estos casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que esta es la ausencia del cerebro y la bóveda craneal puede ser total o parcial. El doctor Grosso aseguró que “una malformación donde el cerebro no queda expuesto al líquido amniótico y no se desarrolla no tiene manera de gobernar el corazón de manera autónoma. Tampoco puede respirar por sí solo o puede tener reflejos muy básicos; jamás va a poder ser un ser humano como tú o como yo. En el sentido de que si no tiene cerebro no puede funcionar”.

Dicha afirmación es compartida con la doctora Ugarte: “Es un feto no viable. Esto no supone un riesgo para la madre, pero en muchas ocasiones pueden ir acompañados de una complicación que se llama polihidramnios. Cuando el anencéfalo no tiene bien desarrollada su cabeza, ellos -la parte del cerebro sobretodo- no degluten, no pueden a veces tragar líquido y ese líquido se acumula. El líquido acumulado (en el útero) distiende el útero”, detalla la experta y agrega que “esta flacidez al momento de dar a luz la pone en un riesgo más alto de atonía uterina (pérdida del tono de la musculatura del útero) significa que es un útero que no podrá contraerse en el momento del parto y eso hace que el útero sangre más y que pueda haber una hemorragia obstétrica grave”.

A su vez, apunta que lo mismo sucede con una de las variedades del Síndrome de Potter. Cuando la ausencia o la alteración estructural de los riñones causa una disminución del liquido amniótico (oligohidramnios) en el embarazo. El líquido amniótico actúa como amortiguador para el feto en desarrollo, cuando hay una cantidad insuficiente puede ocurrir la compresión del feto dando por resultado malformaciones adicionales.

“En México lo detectamos tempranamente de la semana 18 a la 20. Si trae una malformación incompatible con la vida, pudiéramos interrumpirlo (embarazo) sin tanto problema como cuando ya es más grande”. 
Dr. Juan Grosso, ginecólogo obstetra, jefe del departamento de consulta externa del Instituto Nacional de Perinatología de México

“Cuando no se le forman los riñones con normalidad no puede orinar, si no orina no hay líquido aminiótico y si no hay líquido amniótico no madura el pulmón. Puede nacer pero vive unas horas y muere”, añadió Grosso.

Por su parte, la doctora Ugarte expone que estas emergencias podrían evitarse porque se diagnostican tempranamente: “Son cosas que no deben de pasar y que pasan porque no se permite interrumpir este embarazo. Cuando perfectamente lo diagnosticamos a las 22 semanas. Sabemos que ese feto es no viable”.

En el país el embarazo no puede ser interrumpido, el artículo 1 de la Constitución de la República reconoce a la “persona humana“ desde la concepción; esto es, desde el mismo momento en el que un espermatozoide entra en un óvulo.

El Artículo 133 del Código Penal del país estipula penas de prisión de entre dos y ocho años para aquellas mujeres que decidan abortar o para quién practique el aborto.

“Aquí en el hospital debido a la ley no podemos interrumpir el embarazo en estos casos. Entonces, lo que hacemos dentro del comité es identificar la patología e informarle a la mujer del diagnóstico y del pronóstico de no viable, es decir que no va a vivir. Con este diagnóstico se le brinda una asesoría psicológica y también es vista por el equipo multidisciplinario del comité”, expuso la ginecóloga.

“Este procedimiento (interrupción de embarazo) que se hace en México es el actuar de todos los países. El Salvador es una excepción. Todo el mundo lo hace de esa manera y nosotros no seguimos las pautas internacionales en el manejo de patologías incompatibles con la vida”. 
Dra. Sandra Mena Ugarte, ginecóloga-obstetra-ultrasonografista, especialista en Medicina Fetal

Complicaciones para la madre

La especialista comentó que cuando hay complicaciones obstétricas en estos casos hay un riesgo elevado de sufrir una histerectomía (operación para extraer el útero) “porque hay un riesgo de sangrado y cuando no lo logramos controlar lo que toca es quitarle la matriz”.

Sin embargo, a pesar de conocer el nulo pronóstico de vida del feto y el riesgo de emergencia obstétrica, en El Salvador la única solución para la madre es mantenerla bajo observación médica y un apoyo psicológico.

Actualmente, 133 estados avalan el aborto en caso de que la vida de la mujer esté en peligro. En países como México, la edad gestacional máxima son las 20 semanas de gestación, en España está legislado hasta las 22 semanas, en los cuales se detallan qué patologías son no viables.

“En México lo detectamos tempranamente de la semana 18 a la 20, porque tiene una malformación incompatible con la vida pudiéramos interrumpir el embarazo sin tanto problema y es totalmente seguro”, agregó el ginecólogo obstetra.

Según la Constitución de la OMS “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

En vista de la necesidad de prácticas recomendadas basadas en la evidencia para proteger la salud de las mujeres, la entidad plantea en el documento “Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud”, que el uso de las recomendaciones clínicas debe adaptarse a cada mujer, y se debe enfatizar su condición clínica y el método de aborto específico que se utilizará, a la vez que se consideran las preferencias de cada mujer respecto de la atención.

“En un embarazo de alto riesgo la decisión es de la mujer. Si yo le digo ‘su bebé no tiene cerebro. Va a morir tan pronto como nazca’ lo podemos interrumpir o esperar los nueve meses. La decisión es de ella”, reitera el jefe del departamento de consulta externa del Instituto Nacional de Perinatología de México.

“Este procedimiento que hace en México es el actuar de todos los países, sin embargo, en nuestro país es una excepción. No es que nosotros lo hagamos diferente es que todo el mundo lo hace de una manera y nosotros no seguimos las pautas internacionales en cuanto al manejo de las patologías incompatibles con la vida”, agregó Mena y reitera que “es bien importante entender que la mayoría son embarazos deseados. Al enterarse de que el embarazo no va ir bien o nada bien, entonces algunas de ellas comienzan este duelo que solamente se va a ver favorecido si se interrumpe. Esto lo sabemos de primera mano de ellas”, finalizó la experta.

El experto mexicano aclaró que este pronóstico no se realiza sin fundamentos: “Nosotros no tomamos decisiones médicas basadas en probabilidades. El diagnóstico prenatal y todo lo que vamos hacer de justificación para interrumpir un embarazo por causales médicas no está hecho a base de que ‘yo creo’. Para disminuir el riesgo, tomamos decisiones de prevención, entonces hacemos el diagnóstico temprano para evitar que nos demos cuenta a las 39 semanas que tiene un corazón afuera del tórax, por ejemplo”.

270
mil recién nacidos fallecen al año en el mundo durante los primeros 28 días de vida.

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