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Mareos: cuando el mundo te da vueltas

Aunque son síntomas comunes y rara vez señales de algo grave, logran complicarnos la existencia. Para entender por qué se produce el mareo, hay que saber que lo que está comprometido es el sentido del equilibrio.
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Mareos

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Nada más incómodo que la sensación de desvanecimiento, atontamiento, debilidad e inestabilidad que produce el mareo. Para decirlo de otra forma, el mareo es esa falsa percepción de que el entorno o uno mismo se mueve o gira, al punto de desencadenar otros síntomas, todos más que incómodos. Y aunque es uno de los motivos más frecuentes de consulta y puede afectar la cotidianidad, principalmente de las personas adultas, rara vez representa una señal de algo grave.

Tienen varias causas posibles, que van desde los problemas en el oído interno y el movimiento hasta los efectos producidos por algunos medicamentos. En muchos casos no se identifican los factores desencadenantes y hasta se culpa a la mala circulación, infecciones y traumas. Hay que decir que la forma cómo la gente siente sus mareos proporciona señales para identificar las posibles causas, lo mismo que su duración e intensidad.

Todo se mueve

Por lo general, las personas que sufren mareo pueden presentar una serie de síntomas de manera variable; entre estos se encuentra la sensación de movimiento o vueltas en torno de sí mismo (vértigo), aturdimiento o sensación de desmayo, inestabilidad o pérdida del equilibrio, cabeza pesada, náuseas y vómito. Otros sienten que flotan.

Hay que decir que estos síntomas se pueden desencadenar al caminar, cambiar de posición, ponerse de pie rápidamente o mover la cabeza, y pueden ser tan intensos que obligan a las personas a sentarse o a acostarse y llegan a tener una duración que va desde algunos minutos hasta varios días.

Para entender por qué se produce el mareo, hay que saber que lo que está comprometido es el sentido del equilibrio, el cual depende de una combinación de señales que el cerebro recibe de varias estructuras del aparato sensorial.

Cuando estas estructuras funcionan de manera adecuada y armónica, no hay ningún problema; sin embargo, al existir discrepancias, el cerebro se confunde y aparecen el mareo o vértigo.

Por ejemplo, si hay daños es en el oído interno, la corteza cerebral percibe sensaciones de movimiento que no coinciden con lo que envían los ojos. Y mientras el cerebro trata de entender este desorden, le produce a la persona una sensación de falso movimiento que se manifiesta en mareo. Y al no poder compensar las fallas se desencadenan distintos síntomas. Hay otros tipos de mareo, los cuales son producidos por otras causas, como ciertas enfermedades neurológicas (párkinson, esclerosis múltiple), algunos medicamentos (anticonvulsionantes, antidepresivos, sedantes), la ansiedad, la anemia, los bajos niveles de azúcar, la hipertermia y la deshidratación.

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