Meningitis: nueva vacuna contra el meningococo B

Una nueva vacuna frente al meningococo B, indicada para niños y adolescentes de entre 10 y 18 años, ya está disponible en España. Esta infección bacteriana grave puede llevar a la muerte en apenas 24 horas.
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La nueva vacuna, de Pfizer, está diseñada para cubrir más del 80 % de las cepas circulantes del citado meningococo.

Así lo explicó la compañía farmacéutica en un acto en el que intervino Javier Álvarez Aldeán, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Costa del Sol de Málaga, y María José Cilleruelo, médica adjunto del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid.

Aunque la incidencia ha disminuido en los últimos años la evolución de la enfermedad es impredecible, aseguran los especialistas.

Hasta ahora, y según Pfizer, la única vacuna de la que se disponía frente a la enfermedad meningocócica por serogrupo B (“Bexsero” de GSK) ofrecía una cobertura para aproximadamente el 69 % de las cepas invasivas del meningococo B.

Cómo se transmite

El pronóstico de una infección por este germen es grave y, debido a la rápida progresión de la enfermedad, la vida del paciente puede peligrar en cuestión de unas pocas horas.

La bacteria que la causa se transmite a través del contacto con las secreciones respiratorias o de la garganta de portadores asintomáticos, o excepcionalmente por contacto directo con pacientes que ya padecen la dolencia.

“Incluso con el cuidado adecuado, hasta el 10 % de los pacientes mueren normalmente entre las 24-28 horas tras la aparición de los síntomas”, explicó el doctor Javier Álvarez Aldeán

Sobre los síntomas iniciales, recordó que son inespecíficos (fiebre, dolor de cabeza) y difíciles de identificar, pudiendo confundirse con otras patologías como la gripe; por ello, la vacunación se presenta, ha defendido, como una buena opción de prevención.

Su desarrollo ha durado más de 20 años en los que se ha probado su eficacia y seguridad en más de 15,000 sujetos de varios países, incluido España, en los que se corroboró una protección de al menos cuatro años desde la segunda dosis.

El mecanismo de acción frente al meningococo B se basa en la proteína con capacidad de unión al factor H humano (fHbp, por sus siglas en inglés), que ayuda a la bacteria a mimetizarse en el organismo y evadir la acción del sistema inmune.

La vacuna contiene la proteína y evita que el factor H humano se una a ella, lo que facilita su identificación y destrucción, explicó la directora médica de la Unidad de Vacunas de Pfizer, Cristina Méndez.

Esta vacuna solo puede utilizarse a partir de los 10 años y, según Méndez, está indicada para niños y adolescentes de 10 a 18 años, dado que a estas edades hay más comportamientos que favorecen la transmisión de la bacteria a través de las vías orofaríngeas (nariz y garganta).

También Aldeán consideró que los niños mayores y adolescentes son un grupo muy importante para la vacunación, “ya que hasta uno de cada cuatro puede ser portador asintomático”.

El pronóstico de una infección por este germen es grave y, debido a la rápida progresión de la enfermedad, la vida del paciente puede peligrar en cuestión de unas pocas horas.

Incluso con el cuidado adecuado, alertó Aldeán, hasta el 10 % de los pacientes mueren, normalmente entre las 24-48 horas tras la aparición de los síntomas.

Además, recordó que entre quienes sobreviven, un 10-20 %, experimenta graves secuelas para toda la vida.

Las complicaciones permanentes de la enfermedad meningocócica pueden incluir retraso mental, disfunción neurológica, epilepsia, discapacidad auditiva, cicatrices en la piel o amputación de miembros, señaló.

No hay que olvidar tampoco que la meningitis se produce de forma aguda y a cualquier edad.

La bacteria que la causa, el meningococo, se transmite de persona a persona a través del contacto con las secreciones respiratorias o de la garganta de portadores asintomáticos o, excepcionalmente, por contacto directo con pacientes con enfermedad meningocócica.

Según explica la Asociación Española contra la Meningitis en su página web, el reconocimiento precoz de síntomas es fundamental para una curación total.

“Desgraciadamente —añadieron— los primeros indicios generalmente se confunden con los síntomas que acompañan a otras enfermedades infecciosas banales, tales como fiebre, irritabilidad en los bebés, dolor de cabeza en los niños mayores, decaimiento, vómitos y rechazo de la alimentación”.

Sin embargo, y de acuerdo con la misma fuente, algunos síntomas pueden orientar hacia la enfermedad meningocócica antes de que aparezcan otras manifestaciones más específicas: dolor en las piernas (aparecen hasta en un 35 % de los niños capaces de expresar este síntoma), pies y manos fríos o color pálido violáceo de la piel.

Otros síntomas a tener en cuenta son disminución del nivel de conciencia y convulsiones.

Cualquiera de estos signos en un niño, con fiebre de causa desconocida, es una llamada de atención sobre la posibilidad de que se esté iniciando una infección meningocócica.

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