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Osteocondritis: dolor que se asemeja a un infarto

A muchos pacientes diagnosticados con esta enfermedad se les hace una valoración errónea. Por ello, es necesario que los especialistas actúen con prontitud.
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Osteocondritis: dolor que se asemeja a un infarto

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La inflamación de los cartílagos de las costillas, condritis esternocostal u osteocondritis puede afectar a personas jóvenes y adultas; sin embargo, dentro de estos grupos las mujeres se ven más perjudicadas.

Las causas pueden ser diversas, entre ellas: presión o golpes en las costillas; dormir en posiciones incómodas; tuberculosis; pacientes con tos severa y enfermedades sistemáticas como el síndrome de Tietze.

Es importante reconocer que muchas personas confunden la ostecondritis con un ataque al corazón. ¿Por qué? El síntoma más común de la enfermedad es el dolor de pecho. “El inicio del dolor se puede dar de forma esporádica y por eso se puede pensar que es un infarto. Sin embargo, es necesario que siempre se consulte a un especialista para descartar un diagnóstico errado”, explicó el ortopeda y traumatólogo Luis Irigoyen.

Lo preocupante de este dolor es que puede propagarse a los brazos y hombros, lo cual causa mucho pánico en las personas. Sin embargo, un infarto cardiaco, además de manifestar compresión y dolor torácico (como la ostecondritis), se acompaña de náuseas, mareo, sudoración, pulso acelerado, dificultad respiratoria y sensación inminente de muerte.

Asimismo, según el portal de la Asociación de Osteocondritis, el diagnóstico se realiza por medio de un examen físico realizado por un especialista. Posterior a ello se deberá dar seguimiento con rayos X para confirmar el diagnóstico y determinar la extensión del daño. También se deberá realizar una exploración ósea y el diagnóstico por imágenes mediante resonancia magnética (MRI) puede también ser útil en algunos casos.

Respecto al tratamiento, esta organización destaca que puede variar, y a menudo depende de qué huesos están involucrados. “Normalmente, se recomienda limitar la presión en el lugar afectado mientras la enfermedad sigue su curso. A veces, un refuerzo o yeso puede ser útil para soportar el hueso y limitar el deterioro óseo. La fisioterapia y la cirugía pueden ser necesarias para ayudar a fortalecer la zona y reparar los daños. En algunos casos, el tratamiento puede que no sea necesario”, se explica.

El especialista también comentó que el tratamiento para la osteocondritis pueden ser antiinflamatorios y compresas de hielo. Sin embargo, “en los pacientes que el dolor es muy severo se les inyecta anestesia local”, explicó.

El dolor puede durar 10 días y, según Irigoyen, al realizar el examen físico a los pacientes, el problema es muy evidente. A su vez, comentó que el pronóstico es muy favorable, pues no representa mayor riesgo para la vida del paciente; sin embargo, si se da una vez, puede haber más episodios.

 

Pánico
Lo preocupante de este dolor es que puede propagarse a los brazos y a hombros, lo cual causa mucho pánico en las personas. Sin embargo, el pronóstico es muy favorable.

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