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Paliar los síntomas de la endometriosis mediante la dieta

Mantener una buena alimentación es importante en cualquier circunstancia. No obstante, si hablamos de endometriosis esta afirmación cobra una mayor relevancia.

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Paliar los síntomas de la endometriosis mediante la dieta

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La endometriosis es un trastorno ginecológico crónico que afecta a millones de mujeres en todo el mundo.

Una circunstancia que convierte a esta patología en la tercera causa de infertilidad en la mujer. Se da ante la presencia de endometrio (revestimiento del útero) fuera de la cavidad endometrial y se caracteriza por producir fuertes dolores durante la menstruación o dolor pélvico crónico, que puede llegar a ser invalidante.

En una entrevista concedida a EFEsalud, Anna Gil, dietista y nutricionista en Women’s Health Institute Barcelona y especializada en nutrición en la mujer y en endometriosis, resaltó que “la alimentación ayuda a mejorar algunos de los síntomas de esta patología más que la patología en sí”.

El desajuste hormonal, la inflamación abdominal, el dolor, los problemas digestivos, etc., son algunos de los síntomas de la endometriosis que se pueden mejorar con una correcta alimentación.

Según comentó, desde su experiencia con las pacientes con endometriosis a las que ha tratado, “la mayoría han mejorado sus síntomas siguiendo unas determinadas pautas de alimentación”.

¿Por qué debo ajustar mi dieta si padezco endometriosis?

Hay síntomas de la enfermedad que se pueden evitar o mejorar con la alimentación. Por ello, una dieta antiendometriosis debe basarse en:

Seguir una dieta saludable, equilibrada y evitar alimentos que incrementen la producción de prostaglandinas de serie 2. No consumir alimentos que contengan estrógenos o promuevan su formación (y por el contrario, tomar alimentos que ayuden a regular sus niveles).

Las prostaglandinas

Son lípidos (grasas) que el cuerpo produce a partir de otros ácidos grasos que obtenemos al ingerir determinados alimentos. Existen de tres tipos: mientras que las prostaglandinas de serie 1 y 3 tienen efectos antiinflamatorios, las de serie 2 son las causantes de muchos de los síntomas de la endometriosis (cólicos, contracción de la musculatura, inflamación).

Así pues, mediante un control de nuestra dieta podemos combatir el dolor reduciendo la formación de prostaglandinas “malas” (de serie 2) en nuestro organismo y, al mismo tiempo, potenciando el consumo de alimentos que promueven la formación de las prostaglandinas “buenas”, de serie 1 y 3. En cualquier caso, lo recomendable, subraya Anna Gil es que “haya un equilibrio entre ellas”.

Factores como el déficit de vitamina C, B12 y fibra, la resistencia a la insulina y un consumo elevado de grasas predispondrán a tener las prostaglandinas de tipo dos elevadas.

Aquellos alimentos inflamatorios que favorecen la creación de prostaglandinas de serie dos elevada y que, por tanto, debemos disminuir son el aceite de girasol y de maíz, carnes rojas, embutidos y vísceras, leche entera y condensada, mantequilla y nata, queso y la yema de huevo, etc.

Asimismo, debemos controlar el consumo de azúcares refinados, cereales refinados, bollería, cafeína, té, bebidas energéticas, entre otros.

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