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Prevención, clave para salvar vidas

Adoptar hábitos saludables y someterese periódicamente a revisiones médicas preventivas pueden hacer una gran diferencia en la calidad de vida de un paciente.
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Existen muchas enfermedades silenciosas que solo manifiestan molestias en etapas avanzadas, razón suficiente para realizar un chequeo médico preventivo una vez al año, indicación que se recomienda desde la adolescencia.

“La importancia radica en prevenir porque uno evalúa a través de la historia clínica las enfermedades que usted puede padecer. Por ejemplo, si dentro de sus antecedentes familiares mamá o papá es diabético o tiene predisposición a un cierto tipo de cáncer, tiene obesidad o sedentarismo, entonces uno puede determinar hacia dónde va ese paciente tomando en cuenta esos factores”, expuso la doctora internista del Hospital de la Mujer, Georgina Marroquín.

En general, debe realizarse una vez al año o cada dos años indica, aunque la regularidad depende de la edad y los factores de riesgo que tenga el paciente.

La especialista asegura que desde la primera evaluación se detectan los factores de riesgo y las enfermedades que puede padecer el paciente. En este punto, expone que el estilo de vida es esencial, debido a que si es una persona con obesidad, está predipuesta a enfermedades como hipertensión o diabetes. Asimismo, otros hábitos pocos saludable en el que predomina el consumo de alcohol o cigarrillo es un paciente que puede tener daños hepáticos o cáncer de pulmón.

“No solo se hace una vez, sino de manera consecutiva, cada año.  Eso nos ayuda a prevenir enfermedades que a veces ni se dan cuenta que tienen”. 
Doctora internista del Hospital de la Mujer, Georgina Marroquín

“En el segundo chequeo ya se pueden comparar los exámenes previos que se tienen, de esta manera ya se le puede decir al paciente los fallos que ha tenido o si ha mejorado con respecto a las recomendaciones que se le brindó”, agregó Marroquín.

Deben realizarse exámenes de acuerdo a la edad, factores de riesgo del paciente y la historia de salud individual para detectar alguna patología específica. Hay exámenes que deben hacerse anualmente, como la mamografía en mujeres mayores de 40 años o el antígeno prostático en hombres de más de 45. Las revisiones pueden incluir un hemograma, VIH, glicemia, función renal, ácido úrico, pruebas hepáticas, perfil lipídico, análisis de orina, radiografía de tórax y electrocardiograma.

“Ahora a la mujer sexualmente activa le sugiero que se haga una prueba de VIH, por lo menos debería de realizarse esa prueba como un tamizaje. Es algo personal que no es necesario revelarlo. Es importante que la mujer aprenda a cuidarse”, reiteró Marroquín.

Los problemas de salud más habituales son los que constituyen los factores de riesgo cardiovascular, como sobrepeso, sedentarismo, tabaquismo, niveles de colesterol elevados, hipertensión arterial y estados de pre diabetes o diabetes.

“Cuando se ven manejos de diabetes o hipertensión que son las más frecuentes, lo primero que les decimos a todos los pacientes es que deben hacer un cambio en el estilo de vida. Es lo fundamental, cambiar el estilo de vida depende de cada uno”, reiteró la doctora. Y agregó que el país hace falta promover una cultura de prevención.

“En otros países uno detecta esas enfermedades que se pueden prevenir o evitar mayores complicaciones. Muchas veces la gente dice que ya está en etapa terminal de una enfermedad y no se dan cuenta hasta que ya es demasiado tarde”, dijo la médica internista.

Asimismo, hizo hincapié en el rol de las mujeres y la relevancia que cumplen al influir en la salud de sus familias.

“Muchas veces la gente se pregunta por qué las mujeres viven más, pues porque prevenimos más, nosotras consultamos. Yo tengo más consulta de mujeres que de hombres y los que vienen son porque las esposas los han traído”, comentó.

Consulta ginecológica para niñas

Cuándo, cómo y por qué debe efectuarse la primera consulta ginecológica después de la primera menstruación son dudas muy frecuentes entre padres y madres. De hecho, el chequeo médico está rodeado de mitos. Sin embargo, la doctora indicó que es necesario acompañar a las menores con un médico de confianza para que las niñas tengan conocimiento profesional sobre los cambios que ocurren durante la adolescencia.

“Muchas veces hay charlas con las ginecólogas que les ayuda a sentirse cómodas y más adelante no van a tener falsas creencias como con las que todas crecimos”, detalló.

El examen rutinario infanto-juvenil puede intervenir la inspección de los genitales y de las glándulas mamarias (para determinar el desarrollo puberal, y posible tumores benignos). Hay médicos que pueden contemplar un ecosonograma o radiografía del abdomen.

“Debe ser un médico de confianza con el que la niña se sienta segura de hablar. También es importante que la mamá esté presente en todo momento acompañando en cada etapa a su hija”.

Finalmente, la doctora señala la importancia que tienen las empresas al preocuparse por la salud de sus empleados y les realicen un chequeo anual para que tengan un buen rendimiento.

“Estas personas están sometidas a más estrés y ellos tienen más predisposición a enfermedades debido a la mala alimentación por dormir poco o estar mucho tiempo sentados”.

Si desea realizarse los exámenes, lo recomendable es hacerlo en ayunas, porque de lo contrario pueden variar y lo más recomendable según Marroquín es realizarlos en un solo “pinchazo”.

Pruebas por edad

De 19 a 39 años
Es ideal que contemos con una historia clínica que incluya consultas sobre dieta, actividad física, consumo de alcohol, tabaco y drogas. También necesitamos un examen físico, otro oftalmológico y los de laboratorio, que verifican los niveles de hemoglobina, colesterol, glucosa y triglicéridos.

De 40 a 64 años
Debemos adicionar el examen de próstata, en el caso de los varones, y Papanicolau y mamografías, para mujeres, además de las vacunas Td (para el tétanos y la difteria), antineumocócica, contra la influenza, y el examen de Thevenon, para detectar sangre oculta en las heces.

De 65 a más
Necesitamos añadir pruebas para indagar sobre ataques isquémicos transitorios (conocidos como miniderrames cerebrales). Con respecto al examen físico, hay que agregar agudeza visual, audición, tonometría, auscultación 
de soplos carotideos y palpación de nódulos tiroideos.
Fuente:  GDA/EL COMERCIO/PERÚ

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