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Primeros auxilios: ¿Qué hacer ante una quemadura?

Es responsabilidad de madres y padres de familia prevenir que existan más niñas y niños quemados por el uso de la pólvora. Si embargo, en caso de emergencia por quemadura es necesario tomar en cuenta las recomendaciones de profesionales de la salud.
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Primeros auxilios: ¿Qué hacer ante una quemadura?

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Existen varias causas de quemaduras graves en niños, incluidas quemaduras de sol, quemaduras por líquidos hirviendo y aquellas provocadas por incendio, contacto eléctrico o manipulación de pólvora; todas pueden causar cicatrices permanentes en la vida de los niños.

“Todos los años tenemos las mismas historias: el niño de cinco años estaba en la calle supervisado por sus papás y la mamá salió corriendo a ver el pollo y el niño agarró un cohetito que acababan de tirar y explotó, a veces son cohetes pequeños pero en una criatura de cinco años causa estragos”, explicó la cirujana plástico pediatra Patricia Quezada de Calderón.

De acuerdo con el Sistema de Vigilancia del Ministerio de Salud, en lo que va del 1.º de noviembre a la fecha se registran 17 personas quemadas por pólvora, cuatro de ellas resultaron lesionadas al estallar una cohetería clandestina en Ciudad Delgado, tres de los lesionados eran menores de 18 años.

¿Cómo tratar una quemadura?

La manera más efectiva de evitar una quemadura por el uso de pólvora es la prevención y limitar el contacto con productos peligrosos: morteros, cohetillos, silbadores y fulminantes, que de acuerdo con el Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD), fueron los que mayor daño ocasionaron a la población durante el año 2016.

Entre las partes del cuerpo más afectadas están las manos y el rostro. “Es muy frecuente entre el 25 de diciembre y 1 de enero que los niños recogen toda la pólvora que han estallado y se las sacan de los cohetes; eso es lo que en muchas ocasiones deja quemaduras oculares y quemaduras de rostro”.

“El problema es que las manos de los niños son tan pequeñas, son tan frágiles que probablemente la población no está consciente de esto y en ocasiones se requiere la amputación de ese miembro cuando ha sido afectado”, expuso Calderón.

La especialista, quien se encarga de brindar cuidados médicos y reconstruir la vida de niñas y niños quemados, aconsejó que si su hijo o hija ha sufrido una quemadura por pólvora “lo primero que debe de hacer es iniciar irrigación con agua al tiempo, en el cual se deje correr el agua sobre la parte afectada durante 10 minutos, para que la madura no esté tan expuesta y no se profundice, son dos cosas bien específicas al momento de actuar”.

Calderón aseguró que es necesario tener especial cuidado al momento de quitarle la ropa al menor de edad, si la tela ha quedado pegada en la piel, no se debe forzar para despegarla, solo se corta alrededor, porque de lo contrario se levanta la piel y genera más daño. Después de que ocurre la irrigación se puede cubrir la parte afectada con un paño limpio y seco. Tras brindar las primeras atenciones siempre es necesario asistir a un centro hospitalario, la atención que recibe cada paciente dependerá del tipo de lesión, el grado y la gravedad de la misma; por ejemplo si estas llegan a órganos internos, la salud del paciente se complica.

Asimismo, aconseja vestir a los niños con prendas frescas y resistentes, “se recomienda que utilicen camisetas de algodón y jeans, porque es un poco más fuerte y menos inflamable, obviamente cualquier tipo de tela es inflamable”.

De acuerdo con la Asociación Americana de Pediatría, en casos de emergencia por quemadura es necesaria una intervención hospitalaria inmediata si el 10 % del cuerpo o más está quemado; si se involucra la cara, manos, pies, genitales o involucra una articulación.

Las quemaduras se clasifican como primero, segundo y tercer grado, según qué tan profundo y con qué gravedad penetran la superficie de la piel.

Las quemaduras de primer grado afectan únicamente la epidermis, o capa externa de la piel. Mientras que las quemaduras de segundo grado involucran la epidermis y parte de la capa de la dermis de la piel. El sitio de la quemadura se ve rojo, con ampollas y puede estar inflamado y ser doloroso.

Las quemaduras de tercer grado destruyen la epidermis y dermis y pueden dañar el tejido subcutáneo. En este caso la zona afectada también puede perder sensibilidad. Asimismo, las quemaduras de cuarto grado también dañan los huesos, los músculos y los tendones subyacentes. No hay sensación en la zona, ya que las terminales nerviosas han sido destruidas.

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