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Que la lactosa no se convierta en tu enemiga

Creemos que hacer a un lado la leche y sus derivados es la mejor solución, pero existen alternativas para disfrutarla sin molestia alguna. En el mercado existen opciones para que no te prives de consumir lácteos. 

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De solo pensar en la hinchazón en el estómago y en un incómodo dolor, nos resignamos a tomar el café negro, evitamos los quesos o yogures. De hecho, algunos hemos decidido modificar nuestra alimentación, pese al grato recuerdo que alguna vez tuvimos de los lácteos y de sus innumerables preparaciones en donde se pueden incluir. Aquellos síntomas forman parte de la llamada intolerancia a la lactosa. La lactosa es el azúcar natural de la leche. La mala absorción de la lactosa ocurre cuando no hay suficiente lactasa en el intestino delgado para descomponer toda la lactosa. Es por eso que surgen síntomas como malestar gastrointestinal e hinchazón después de la ingesta en personas con mala absorción. Estos varían de persona a persona, según el grado de intolerancia.

La licenciada en nutrición Martina I. Murmis explica los riesgos de suprimir los lácteos de la alimentación diaria: “Debe evitarse la eliminación definitiva de la leche en la alimentación, ya que podría conducir a una pérdida nutricional de calcio, fósforo y vitaminas, asociándose con una disminución de la densidad mineral ósea y un mayor riesgo de fracturas en todas las edades”. Es por eso que hoy te presentamos algunos mitos a continuación:

Malestar abdominal, sinónimo de intolerancia a la lactosa

Falso. Si bien el malestar abdominal es un síntoma de la intolerancia a la lactosa, no es la única patología que presenta este síntoma. Es por eso que es importante consultar con un profesional para tener un diagnóstico exacto.

Eliminar por completo la leche es la mejor solución

Falso. Las recomendaciones nutricionales actuales sugieren consumir tres porciones por día de leche o productos lácteos equivalentes: yogur y quesos. Después de que se diagnostica la intolerancia a la lactosa, reducir la exposición a la lactosa constituye la línea principal de tratamiento. En este caso, se recomienda consumir leches reducidas o 0 % lactosa, según el grado de intolerancia; esto ayuda a cubrir los requerimientos nutricionales que provienen mayormente de los lácteos. 

Los niños también pueden ser intolerantes a la lactosa
Verdadero. Para los niños la leche es protagonista y fundamental para su crecimiento y desarrollo. Eliminar los lácteos de su alimentación puede provocar que sufran una pérdida de nutrientes que, a largo plazo, lleva a que tengan una menor densidad mineral ósea. Asimismo, los huesos se vuelven más frágiles y tienen más riesgo de sufrir fracturas. 

La alergia a la proteína de la leche de vaca es lo mismo que intolerancia a la lactosa. Falso. Son dos patologías diferentes. La persona con alergia a la proteína es justamente alérgica a la proteína, como una respuesta inmunológica. En tanto, la persona con intolerancia o baja tolerancia a la lactosa reacciona desfavorablemente ante al azúcar de la leche.

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