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Reaprender a comer "alimentos reales"

Debido al covid-19 estamos cambiando nuestra manera de estudiar, relacionarnos, trabajar, comprar y divertirnos ¿Por qué no aprovechar esta situación para mejorar nuestra forma de alimentarnos? Un nutricionista explica la manera más sencilla de conseguirlo: eligiendo la llamada "comida real".

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Reaprender a comer "alimentos reales"

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¿Está preocupado por su alimentación y le resulta prioritario preservar su buena salud? ¿Quiere cambiar sus hábitos alimenticios y no sabe por dónde empezar? ¿Le gustaría identificar los productos saludables del supermercado?

Para la doctora Miriam Ruiz, médico internista y especialista en dietética y nutrición, "aunque puede parecer que cada vez resulta más complicado comer de una forma saludable, realmente no lo es", y una de las claves para conseguirlo consiste en aprender a distinguir los alimentos reales, que nos hacen "ganar en salud con cada bocado", de los ultraprocesados, los cuales conviene evitar.

Su cuenta de Instagram comida.real (www.instagram.com/comida.real/?hl=es) tiene miles de seguidores que aprenden a mejorar sus hábitos de alimentación de forma fácil y sin dietas. Además, la doctora Ruiz ha creado Edyal (https://edyal.es), una plataforma de formación online para aprender a comer de manera saludable, fiable, económica y apta para todos los públicos.

"Hemos oído y leído mucho sobre lo que debemos comer para tener una buena salud o perder peso: desde las pirámides nutricionales de los libros de texto hasta las publicaciones de "influencers" en redes sociales, pasando por los consejos del médico, el nutricionista del gimnasio, el herbolario, las revistas de moda, las noticias de la tele o una vecina", señala.

ALIMENTOS COMPLETOS Y SIN CAMBIOS

Para reaprender a comer "hay que empezar de cero. Dejar a un lado tanto consejo confuso, tanta información contradictoria. Hay que ir al origen, a la base de una buena alimentación: los alimentos reales", enfatiza la doctora Ruiz.

"Son fáciles de distinguir, porque carecen de lista de ingredientes. Hablamos fundamentalmente de materias primas: frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas, tubérculos, carnes, pescados, huevos, entre otros", explica Ruiz a EFE.

"Se trata de alimentos completos que apenas han sufrido cambios desde su origen hasta que los compramos. La mayoría son productos frescos, por lo tanto perecederos en un corto plazo y, en general, no llevan ‘listado de ingredientes’ porque ellos mismos son el único ingrediente de ese alimento", puntualiza.

Añade que "también podemos considerar como alimentos reales aquellos que han sufrido un procesamiento mínimo sobre todo con el objetivo de facilitar su uso a los consumidores o prolongar la vida útil del producto", como por ejemplo mediante la fermentación, la maduración, la congelación, la pasteurización o su puesta en conserva.

"A este tipo de productos los consideramos ‘buenos procesados’, porque su procesamiento no ha alterado la calidad nutricional del alimento, no ha añadido ingredientes poco saludables ni ha generado en él componentes perjudiciales para la salud", explica.

"Todos estos alimentos conservan prácticamente intactos sus nutrientes, propiedades y efectos para la salud", enfatiza.

LISTAS INTERMINABLES DE INGREDIENTES

Por otro lado, están los productos ultraprocesados, "los cuales no son alimentos completos, sino mezclas de ingredientes, la mayoría de los cuales son poco recomendables, como el azúcar, las harinas, los aceites refinados o algunos aditivos", según precisa.

Las materias primas de las que proceden estos alimentos han sufrido tantas transformaciones y procesamientos por el camino que se han ido perdiendo sus nutrientes o se han generado sustancias perjudiciales, de acuerdo a Ruiz.

"Estos ultraprocesados suelen ir envasados y llevan largas listas de ingredientes en sus etiquetas, muchos de ellos incluso resultan difíciles de pronunciar", indica.

"También es habitual que se presenten con reclamos comerciales para hacer que parezcan más saludables (sin azúcar, sin gluten, sin lactosa, sin grasa, 0%, zero, 0,0%, con vitaminas, con minerales, con omega 3…), pero no son una buen alternativa para nuestra dieta, por mucho que digan sus reclamos", opina.

"De hecho, algunos de estos productos pueden tener efectos negativos para la salud a muchos niveles. Su consumo ha sido relacionado con problemas digestivos, enfermedades metabólicas, obesidad y con alteraciones de la conducta alimentaria, entre otros", según está médica.

La manera más práctica y sencilla de diferenciar los alimentos reales de los productos ultraprocesados, en la vida diaria es basándonos en sus ingredientes, explica Ruiz, autora de ‘Alimenta tu salud con comida real. Una guía práctica para nutrir tu cuerpo sin procesados’.

"Cuanto menos ingredientes tenga en el listado de su etiqueta, más "real" es un alimento. Y si no lleva listado de ingredientes (como un tomate de la frutería o un bacalao de la pescadería que no necesitan etiqueta), ¡mejor aún!", destaca.

"Luego, como siempre, existen excepciones y matizaciones. Pero, para empezar, este sería un modo simple e intuitivo de diferenciar un tipo de alimentos de otros", señala.

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