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Rehabilitación del bebé prematuro: La preparación para la vida

Nacer antes de la semana 34 de gestación supone toda una carrera de obstáculos. Poco peso y todavía en desarrollo algunos de sus órganos, el bebé prematuro se convierte en un ser sumamente frágil.
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Rehabilitación del bebé prematuro: La preparación para la vida

Rehabilitación del bebé prematuro: La preparación para la vida

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La tecnología permite hoy en día aumentar la supervivencia de estos niños nacidos antes de tiempo, en la semana 23 de embarazo está el límite para que el bebé prematuro salga adelante.

El médico rehabilitador debe hacer una valoración global del bebé, tanto en sus aspectos neuromotor, digestivo, respiratorio; además, coordina a un equipo integrado por fisioterapeutas (tonificación muscular), terapeutas ocupacionales (estimulación de los cinco sentidos) y logopedas (para establecer el hábito de succión y deglución, enseñarle a comer).

“El prematuro es un niño con poco tono muscular que le va a influir en el desarrollo motor, cuando se siente, cuando gatee, cuando se ponga de pie. Pero también le influirá a nivel respiratorio, puede ser más proclive a neumonías, y en su comportamiento, tardar en mantenerse sentado y no tener una mirada vertical con el entorno puede suponer un retraso”, explica la doctora Olga Arroyo, jefa del Servicio de Rehabilitación del Hospital Gregorio Marañón.

“Los padres son la herramienta más potente, el tratamiento rehabilitador se dirige hacia el empoderamiento de los progenitores y la intervención en el entorno”. 
Dra. Olga Arroyo, jefa del Servicio de Rehabilitación del Hospital Gregorio Marañón

Un abordaje médico preventivo

Este trabajo comienza a partir de la salida de la incubadora, cuando alcanzan la semana 34 de la gestación, ya que antes son seres tan frágiles que apenas se les puede manipular, solo se les va cambiando de postura.

En la planta de neonatología comienza un trabajo durante tres semanas, hasta que alcancen la semana 37.

Pero no solo se trata al niño, el tratamiento rehabilitador va dirigido también a los padres, enseñarles a cuidar y estimular al bebé, a identificar sus señales y a establecer ese vínculo materno-filial que no ha podido establecerse hasta que no ha salido de la incubadora.

“Los padres son la herramienta más potente, el tratamiento rehabilitador se dirige hacia el empoderamiento de los progenitores y la intervención en el entorno”, señala la especialista.

“No hay color en el tratamiento que tuvo un bebé prematuro y otro. Hace 20 años el enfoque médico era solo curativo, se intervenía para evitar que murieran. Ahora les acompañamos en todo el proceso, prevenimos las complicaciones, les adaptamos al entorno y les preparamos para una vida futura con calidad”, comenta Olga Arroyo.

“Si el niño no tiene secuelas ?añade? le seguimos hasta los 6 años, pero si las tiene, le vamos a acompañar durante toda su vida”.

Por eso, es importante definir y avanzar en el protocolo de seguimiento que los médicos rehabilitadores deben hacer del bebé prematuro.

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Este trabajo comienza a partir de la salida de la incubadora, cuando alcanzan la semana 34 de la gestación, ya que antes son seres tan frágiles que apenas se les puede manipular, solo se les va cambiando de postura.

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