Lo más visto

Retener y soltar

Cuando los hombres llegan a mi clínica en busca de proceso terapéutico van directo al grano, expresan su objetivo de terapia, qué es lo que esperan con el tratamiento, cuándo pueden asistir y cuánto quieren invertir.
Enlace copiado
Enlace copiado


En cambio, las mujeres expresan cada uno de los detalles sobre cómo las trata el mundo, su pareja, sus hijos, sus compañeros de trabajo e incluso la mascota. Les es complicado enfocarse y plantearse objetivos.

En reciente investigación con población latina de siete a 99 años de edad, compuesta por mujeres y hombres, se encontró que las diferencias entre los sexos está relacionada con la matriz y la eyaculación.

¿Qué palabras asocias con matriz y eyaculación? Efectivamente, matriz: retención, contener, albergar. Y eyacular: soltar, expulsar.

Las mujeres estamos diseñadas física y emocionalmente para retener. Retenemos recuerdos, sentimientos, emociones, celulitis, grasa, objetos por si acaso, la bolsita para guardar la pinturita, las tijeras de la abuelita de recuerdo, la faja del embarazo por si me vuelvo a embarazar, el pantalón talla cero para cuando rebaje las 10 tallas que tengo de más, el ombligo de cada uno de los hijos..., etc., etc., etc., somos un cúmulo de retenciones.

Además tenemos una memoria increíble, ya que nuestros hemisferios trabajan de forma conectada (emoción y razón) y esto hace que recordemos el suceso con la emoción de forma conectada. No podemos olvidar lo que ha sucedido, ya sean cosas positivas o negativas, podemos perdonar pero jamás olvidar. Por tal motivo tenemos que aprender a trabajar y superar el dolor cuando nos sentimos olvidadas, desplazadas, abandonadas, traicionadas, violentadas.

Hablamos y hablamos sobre el mismo tema 17,000 palabras diarias aproximadamente, ya que, como retenemos la emoción, en la medida que la expresamos y repetimos sobre lo que hemos vivido lidiamos con el dolor o bien incentivamos la alegría. Por eso mismo hacemos tantas preguntas, ¿me quieres?, qué comiste?, quién estaba ahí?, ¿cómo iba vestido?, ¿y te vio bien?, y ¿qué expresión tenía?, muchas veces nuestra verborrea es suicida para el hombre. Todo esto tiene que ver con la retención. Los hombres hablan aproximadamente 10,000 palabras al día, por eso, al llegar a casa, se las han gastado.

Otra característica común de nosotras las mujeres son las “quejas”, nos quejamos sobre todo lo que tenemos que hacer, del cansancio, de lo caro que está todo, de lo malcriado que son los hijos, de lo desconsiderado que es el esposo porque no ayuda en nada y solo se sienta a ver la televisión... Y si se animan a ayudar, tiene que ser como nosotras decimos, a nuestra forma y modo.

Ya que somos la “top” en la casa, la especialista en la limpieza, la chef certificada y por supuesto que la excelente administradora y economista y todos los demás: pareja, hijos y empleada doméstica están por gusto, jamás aprenden a hacer las cosas como nos gusta. Generando nosotras mismas una generación de ineptos e inútiles, dependientes de nosotras. Pero ¡no soltamos!

Y les cuento un poco más sobre la empleada doméstica, no hace las cosas bien, nos vivimos quejando de ella, supervisión continua, comentarios negativos y terminamos muchas veces haciendo las cosas por ella, a pesar de nuestra fatiga y estrés, por el simple hecho de que necesitamos “sentirnos indispensables, útiles y necesarias” y no sabemos “SOLTAR” y confiar en que alguien nos puede ayudar. En cambio, el hombre está estructurado para expulsar, para avanzar, ellos experimentan y continúan, siguen. Este artículo continuará...

Tags:

  • pareja
  • eyaculación
  • matriz
  • sexo
  • interrogantes

Lee también

Comentarios